Rutas por mes

DOMINGO 29 DE MAYO DEL 2011

DATOS DE LA RUTA:

A vista de pájaro

ACCESO:Desde Laredo (Cantabria). A este bonita villa se accede por la A-8 dirección Santander.

DESNIVEL: 400 m

DISTANCIA: 10,5 Km

TIEMPO APROXIMADO: 3 h 30 min

DIFICULTAD: Fácil

Laredo está situado en el antiguo territorio de los cántabros, coniscos, que habitaban en los márgenes del río Ansón. En la primera referencia que hay escrita, dice que Laredo existe desde el año 757 como poblado de pescadores. La teoría más conocida del origen de la palabra “Laredo” es laretu que proviene del latín y que significa “arenal, lugar de rocas”.

Por su parte, Sonabia, pertenece al ayuntamiento de Castro Urdiales y tiene, aproximadamente, 50 habitantes. Cuenta con una playa tranquila y adecuada para las personas amantes del naturismo.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO

En esta ocasión hemos quedado en el pintoresco pueblo de Sonabia a las 10 de la mañana, con el fin de decidir cuántos y cuáles coches vamos a dejar allí y dirigirnos con el resto de los coches al cercano pueblo de Laredo para comenzar nuestra travesía.

Al final del pueblo

En fila india

Una vez que hemos conseguido organizarnos, ponemos rumbo a Laredo y, tras aparcar y reunirnos todos de nuevo en el antiguo ayuntamiento de Laredo, cosa que no es fácil, comenzamos la ruta.

Hoy nos hemos reunido bastantes familias y formamos una “caravana” numerosa y variopinta entre la que se incluyen tres perros. Hace un día extraordinario, luce el sol y una suave brisa del mar refresca el ambiente. Tras preguntar a algún amable lugareño y confirmar con el GPS de Javi la dirección correcta, iniciamos la ruta en dirección E hacia el cercano barrio de Valverde, en la parte alta de Laredo. Tras un breve callejeo, y prácticamente donde termina el pueblo, llegamos a una bifurcación y cogemos la pista cementada de la derecha siguiendo el cartel que indica Valverde.

Vamos ganando altura entre muros y huertas primero y luego por un sendero empedrado rodeados de setos y arbolado hasta llegar a un antiguo palacio en ruinas en el que aún se puede contemplar un gran escudo en su fachada, vestigio de su pasado esplendoroso.

Seguimos ahora por terreno despejado hacia lo alto de la sierra de la Vida y, tras cruzar una valla ,llegamos a lo alto donde termina la pista. Giramos a la izquierda hasta un pequeño y cercano promontorio de hierba y roca caliza donde aparece a nuestra derecha un sendero marcado con pequeñas flechas amarillas que se dirige al E. La mayoría de ellas están pintadas en el sentido O-E y, por tanto, hay que prestar atención para localizarlas. Desde este punto divisamos claramente los murallones de roca caliza del Ahorcado, que quedan encima de la playa de San Julián y que marcan el rumbo al que tenemos que dirigir nuestros pasos.

Candina al fondo

Ruinas de San Julián

Siguiendo por este sendero, rodeados de un paisaje de gran belleza, vamos contemplando las formidables vistas que esta ruta nos ofrece: el mar a nuestra izquierda, de frente la imponente mole caliza del monte Candina, el verde de las campas que nos rodean, los impresionantes acantilados… Tras un breve descenso, pegados por momentos al borde del acantilado, salimos a una pista y tomamos dirección N, a nuestra izquierda, bajando al fondo del valle junto a las ruinas de la antigua yesera. Continuamos paralelos a la costa hasta el cercano aparcamiento de la Playa de san Julián, donde decidimos parar para hacer un tentempié y recuperar fuerzas.

Tras el breve descanso y tras contemplar la pequeña playa de San Julián de Liendo, continuamos nuestro camino, señalado ahora con marcas blancas y amarillas. Pasamos junto a las ruinas de la iglesia de San Julián, construcción de la última etapa del románico (siglos XII – XIII) y la obra más antigua del municipio de Liendo que ,desgraciadamente, se encuentra en ruinas. Nos dirigimos dirección E hacia la base del monte Candina y, cuando la pista por la que vamos gira a la derecha, debemos coger otra más difusa a nuestra izquierda que claramente continua bajando en dirección E, alcanzando la base del monte Candina junto a una borda recientemente rehabilitada.

Mirando atrás

A partir de aquí aparecen marcas rojas y blancas de sendero de gran recorrido y en una piedra se puede leer, escrito en rojo y con una flecha; “Sonabia”. Nos toca ahora una fuerte ascensión para ganar los 250 m de altura que nos separan de la parte alta del sendero. Sin pérdida posible, vamos ganando altura con rapidez, por un bosque de encinas primero y por terreno despejado y abrupto después hasta alcanzar un espolón rocoso, donde vamos parándonos para descansar, reagruparnos y contemplar las fabulosas vistas que este punto estratégico nos ofrece, compensándonos del esfuerzo realizado. Desde aquí podemos contemplar la playa de San Julián, el valle de Liendo, el monte Buciero, Laredo y la desembocadura del río Asón junto a la famosa playa de Salvé.

El hambre empieza a apretar, así que, nos dirigimos, siguiendo las marcas rojas y blancas (dirección NO), hacia el paso clave del día, más espectacular que peligroso,  ahora habilitado con una cuerda resulta bastante seguro. Ayudamos a los más pequeños y a los perros en este paso y nos asomamos, temerosos, al impresionante abismo de más de 200 m hasta el mar que podemos contemplar en este punto.

Corte en la roca

Continuamos por el sendero y, un poco más adelante ,en unas formidables campas de hierba alta, a los pies de la mole caliza del Candina en su cara norte, paramos para dar cuenta de las ricas viandas que llevamos en nuestras pesadas mochilas.

Tras la comida, que ha incluido una exquisita tarta que ha desaparecido en pocos minutos, nos ponemos de nuevo en marcha para realizar la parte final de esta preciosa travesía. Continuamos por el sendero que habíamos dejado, bajamos por un canal que da acceso al sendero que en diagonal sube de la playa de Sonabia, que ya divisamos. Sin más contratiempos bajamos por el sendero mientras contemplamos esta preciosa playa. Una vez allí los conductores nos dirigimos en los tres coches que hemos dejado en el pueblo para ir a buscar el resto de los coches a Laredo y volver a recoger a los que se han quedado en la playa.

Comiendo

Fin de la excursión que ha sido muy “disfrutona” y en la que la climatología nos ha acompañado hasta el final, bueno casi, ya que ha algunos nos ha pillado el tormentón cuando todavía estábamos en la playa. Vuelta a casa mojados y en caravana pero muy, muy satisfechos.

RUTA Y PERFIL DE LA MARCHA REALIZADA:

(Para ampliar la imagen pincha sobre ella y, a continuación, vuelve a hacer click encima)

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