Rutas por mes

Archivo de noviembre de 2011

Domingo, 13 de noviembre de 2011

DATOS DE LA RUTA:

Aratz, desde el Imeleku

ACCESO: Zumarraundi o sondeos de Urkilla, lugar también conocido popularmente como plataforma de los petroleros, situado a 940 m de altitud. A Zumarraundi  se puede llegar en coche desde Zalduondo o Araia. Si partimos de la localidad alavesa de Zalduondo debemos tomar una carretera mal asfaltada que arranca del flanco este del templo parroquial de San Saturnino de Tolosa, la cual nos conduce, tras recorrer unos cinco kilómetros y medio, a esta amplia plataforma en la que hace años hubo sondeos petrolíferos y que hoy en día se utiliza como aparcamiento para acceder a los múltiples montes que la circundan. Si optamos por acceder a Zumarraundi desde Araia, cogeremos la pista asfaltada que lleva a las piscinas, la cual, en apenas dos kilómetros, se junta con la carretera que sube de Zalduondo.

DESNIVEL: Unos 600 m.

TIEMPO APROXIMADO: 3 h 30 min (1h 45 min de ascensión al Aratz y 15 min más al Imeleku).

DIFICULTAD: Media. Recorrido que requiere sentido de la orientación y precaución en los numerosos cruces balizados que encontramos en el camino y que conducen a otros destinos diferentes.

Cima del Aratz

2º buzón del Imeleku

Primer buzón del Imeleku

El Aratz, situado en el extremo más oriental de Álava, es la cumbre más elevada de los montes de Altzania, que se unen a la impresionante sierra de Aizkorri por el legendario paso de San Adrián, punto de unión entre los valles guipuzcoanos y la Llanada Alavesa.

El ascenso a esta espectacular mole calcárea con forma de volcán puede llevarse a cabo por cualquiera de sus vertientes. Nosotros, en esta ocasión, hemos decidido acometer su ascensión desde Zumarraundi, puerta de acceso a las cumbres escarpadas que jalonan tanto la sierra alavesa de Altzania como la sierra guipuzcoana de Aizkorri. Desde allí dirigiremos nuestros pasos hacia la pradera de Azkosaroi, que atravesaremos para bordear el Aratz por su ladera oeste y ascenderlo a continuación por su cara sur. Y, tras hollar la cima del Aratz, descenderemos hasta el collado de Aratzarte, desde donde alcanzaremos la rocosa cumbre del Imeleku para regresar de nuevo a Zumarraundi siguiendo el mismo camino por el que habíamos venido.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

En Zumarraundi, preparándonos para salir

Dejamos los coches aparcados en Zumarraundi (940 m), lugar también conocido como plataforma de los petroleros porque en él se realizaron hace años unas prospecciones petrolíferas. Varios tubos y unas placas de cemento dan fe de las perforaciones que se llevaron a cabo en esta amplia explanada, hoy en día habilitada como parking.

Una vez preparados, iniciamos la marcha tomando un sendero situado al final del aparcamiento, al inicio del cual nos encontramos con un poste de madera que nos indica que San Adrián se encuentra a 3´6 km siguiendo la PR-A 12 y el Aratz a 5´6 km.

Ascendemos por este sendero, que se interna en un magnífico hayedo y sortea impresionantes simas antes de salir al encuentro de la calzada de San Adrián, un legendario camino que unía la meseta castellana con la costa cantábrica y con Europa y por el que transitaron en el pasado reyes, príncipes, ejércitos enteros, bandoleros, comerciantes y multitud de peregrinos que dirigían sus pasos hacia Santiago de Compostela. Antes de llegar a él quizás podamos dudar entre las muchas sendas que se entrecruzan en medio del enmarañado hayedo, pero, tomemos la senda que tomemos, el punto de encuentro de todas ellas es esta antigua calzada. Allí nos topamos con un poste amarillo del camino de Santiago y una nueva señal de madera que  nos informa que San Adrián se encuentra a 3´1 km siguiendo la GR-65 2 y el Aratz a 5´1 km.

Caminando por el hayedo

Poste del camino de Santiago

Cruce al Aratz

Continuamos ascendiendo por esta calzada medieval, construida, según algunos, sobre una antigua vía romana, hasta llegar a un cruce donde nos encontramos con una nueva señal amarilla del camino de Santiago. Si siguiéramos hacia adelante alcanzaríamos la emblemática cumbre del Aizkorri, mientras que tomando el desvío de la derecha, señalizado con un hito,  llegaremos al Aratz.

Collado de Leizarrate

Cogemos, por lo tanto, la desviación de la derecha, y continuamos caminando por la calzada medieval siguiendo las marcas rojas y blancas que se encuentran diseminadas en medio del espeso hayedo, hoy elegantemente vestido de ocres otoñales. Obviamos un desvío a la izquierda que nos encontramos poco después y seguimos avanzando por el hayedo hasta llegar al collado de Leizarrate (1.270 m), señalizado con un poste de madera. En este lugar, que constituye una frontera natural entre los territorios de Álava y Gipuzkoa, un nuevo cartel nos indica que si continuamos por la izquierda siguiendo la calzada medieval llegaríamos en 2´1 km a las cuevas de San Adrián, mientras que el camino que sigue de frente nos conduce al Aratz (4´1 km) y a Araia (6 km).

Siguiendo las indicaciones del cartel, continuamos caminando por el hayedo, atravesamos una zona despejada cubierta de hierba en cuyo fondo emerge como un coloso el perfil inconfundible del Aratz, y nos internamos de nuevo en el hayedo siguiendo las marcas rojiblancas que nos depositan en la acogedora pradera de Azkosaroi (1.180 m), en la cual se asienta una borda conocida como “cabaña del tuerto”.

Aratz al fondo

Pradera de Azkosaroi

Tomando un sendero situado a nuestra izquierda, enfrente de la borda, se puede acometer la ascensión al Aratz pasando por su antecima: Elurzuloak (1.431 m), provista también de buzón, la cual se denomina así por estar situada encima de unas grandes grietas que en invierno acumulan ingentes cantidades de nieve.

Nosotros, sin embargo, atravesamos la pradera de Azkosaroi hasta el collado Argorri (1.270 m), donde se alza un poste con carteles de madera que nos indican que siguiendo de frente, se llega a Araia (3´7 km) por la PR-A 11, mientras que girando a la izquierda se alcanza el Aratz (2´5 km).

Comenzando la ascensión al Aratz

Giramos, por tanto, a la izquierda, para continuar nuestro periplo montañero por una senda que se encarama en el escarpe y bordea el Aratz por el oeste. Y seguimos adelante hasta llegar a la altura del collado de Aratzarte (1.270 m), lugar en el que un hito nos indica el punto en el que debemos iniciar la ascensión por la pétrea ladera sur del Aratz. Se trata de un camino pedregoso e incómodo, profusamente balizado con hitos, que sortea un fuerte desnivel antes de alcanzar el buzón y el vértice geodésico que coronan la cumbre del Aratz  (1.446 m), hoy azotada por un intenso viento y cubierta por una espesa capa de niebla que nos impide deleitarnos con las inmejorables vistas que en días despejados es posible disfrutar desde este punto.

Ha sido una subida un tanto dificultosa precisamente por la intensidad del viento, pero hemos conseguido hollar la cima como unos auténticos montañeros todos y cada uno de los 38 miembros de esta concurrida expedición de hoy.

En la cima del Aratz

No obstante, la niebla, el viento y el frío que envuelven hoy la cima del Aratz nos obligan a descender de forma apresurada hasta el collado de Aratzarte, donde la temperatura se suaviza, el viento desaparece y la niebla se disipa.

Sin embargo, dos miembros de Menditxiki parece que no han tenido hoy bastante con el Aratz y deciden subir al monte situado enfrente del mismo, un monte cuyo nombre, por cierto,  desconocíamos en ese preciso instante. Y, como la envidia a veces hace estragos, otros integrantes del grupo, cuatro mujeres para ser más exactos, les seguimos los pasos, no vaya a ser que luego digan por ahí que han hecho más que nosotras. Y de eso, nada.

En el Imeleku

Así que, tras una breve ascensión, llegamos a la cima de ese monte, coronada por un curioso buzón con  forma de cohete y otro original buzón que reproduce una cámara de fotos. Y resulta que descubrimos que estamos en el Imeleku (1.319 m), un monte al que habíamos ascendido ya en otra ocasión en la que, después de salir de Araia con la intención de ascender el Allaitz, nos confundimos de camino y terminamos en este mismo lugar. Vaya casualidad. Se ve que esta cima ejerce una especie de imán que nos atrae irremediablemente a ella.

Tras unas fotos que dejan constancia del evento, descendemos de nuevo a Aratzarte, donde los demás nos esperan mientras disfrutan de la siempre copiosísima selección de las más sabrosas viandas que nos acompañan en nuestras salidas montañeras.

Y, tras disfrutar de este merecido descanso, emprendemos el camino de regreso a Zumarraundi siguiendo el mismo camino que habíamos recorrido. Y, cuando ya estábamos en los sondeos de Urkilla a punto de montar en nuestros vehículos, un atardecer radiante comienza a teñir las hayas de fuego regalándonos unos instantes de incomparable e inenarrable belleza.

Atardecer en Zumarraundi


Domingo, 6 de noviembre de 2011

DATOS DE LA RUTA:

Refugio de La Berenilla

ACCESO: Sodupe, localidad situada a 76 m  de altitud perteneciente al ayuntamiento de Güeñes (Bizkaia).

DESNIVEL: 478 m de desnivel positivo.

TIEMPO APROXIMADO: 1h 20 min de ascensión.

DIFICULTAD: Fácil. Ascensión por pistas y senderos bien marcados.

El refugio de La Berenilla está situado a los pies del Eretza, cumbre altiva y esbelta que ostenta, con sus 880 m de altitud, el honor de ser la cima más elevada de todo el macizo de Grumerán y uno de los  montes más emblemáticos y conocidos de la provincia de Bizkaia.

Este refugio, al que se puede acceder desde Saratxo, Umaran, Sodupe y Galdames, cuenta en su exterior con una extensa explanada de terreno vallado dentro de la cual nos encontramos con una fuente, dos zonas de barbacoa y seis mesas con sus respectivos bancos.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

Con alerta naranja debido al fuerte temporal de viento y lluvia, un plan urgente de inundaciones activado desde ayer por el Gobierno Vasco, el metro cerrado entre Portugalete y Santurtzi debido a las fuertes precipitaciones, el tráfico interrumpido en numerosos puntos de Bizkaia por presencia de balsas de agua, Protección Civil y la Ertzaintza movilizados  en previsión de posibles incidencias y la famosa marcha Gorobel suspendida debido al mal tiempo… Tal día como hoy, incluso en medio de las condiciones meteorológicas más adversas y despiadadas, Menditxiki no se rinde… O, al menos, no se rinde del todo. Porque, para ser sinceros, nuestra intención inicial era ascender al Eretza, pero nos quedamos por el camino: en el refugio de La Berenilla, buen lugar, que todo hay que decirlo, para refugiarse en caso de lluvia intensa.

Muchas bajas de última hora en el grupo, eso sí. Pero ahí estábamos unos cuantos, en Sodupe, a las 9:45 y con puntualidad británica, dispuestos a desafiar a esa terrible lluvia anunciada que comenzó a hacer acto de presencia cuando, ya calzadas las botas y colocadas las mochilas en la espalda, nos disponíamos a desafiar las catastróficas previsiones meteorológicas anunciadas para el día de hoy. Y unas imprevistas adhesiones al grupo: dos compañeros de siguealburro.com, los cuales pretendían, felices y contentos, dirigirse a la sierra de Aralar para visitar el Ganbo y a nuestro querido Menditxiki (http://menditxiki.org/archives/5324), pero se han encontrado con la imprevisible sorpresa de que todos los demás miembros de su grupo no habían acudido a la cita prevista y que estaban solos. Así que nos han llamado para ver si nuestra propuesta de ascensión al Eretza seguía adelante y, acto seguido, tras recibir una respuesta afirmativa, se han acercado a Sodupe para unirse a nuestro menguado grupo de hoy. Y es que ya puestos…

Habrá quien lo llame inconsciencia. Yo prefiero llamarlo optimismo.

Así que, pensando todavía que quizás y sólo quizás el mundo entero estuviera equivocado y no cayera ni una sola gota de agua, nos dirigimos en nuestros coches desde el aparcamiento de Sodupe en el que habíamos quedado hacia el barrio de Unzar. Para ello tomamos una pista cementada y de fuerte pendiente que nace después de la gasolinera del pueblo, en cuyo inicio un cartel nos indica que por allí se accede al Eretza y a los barrios de Unzar y Lejartza.  Y, tras recorrer 1´2 km por esta estrecha pista hormigonada, decidimos aparcar los vehículos donde buenamente podemos.

Y empieza a llover… una lluvia suave al principio pero que va intensificándose cada vez más siguiendo el compás de nuestros pasos.

La pista por la que comenzamos a caminar envueltos en una suave cortina de agua nos deposita en unos minutos junto a la ermita de San Bartolomé, en el barrio de Lejartza, donde se encuentran también algunos caseríos, alguno de ellos en estado ruinoso.

Iniciando la excursión

Ermita de San Bartolomé

Después, tras atravesar un paso canadiense situado a escasos metros de la ermita, la pista continúa, dirección noroeste, hasta llegar a un importante cruce de caminos: el collado de Arbori Landa (440 m), que separa las cimas del Eretza (880 m) y del Luxar (542 m).

Paso canadiense

Collado de Arbori

Un cartel allí situado nos indica la dirección hacia el monte Eretza: es el vial de la derecha el que debemos tomar, ya que la pista hormigonada de la izquierda desciende hacia Galdames. Seguimos adelante y escasos metros después, justo antes de atravesar otro paso canadiense, tomamos una nueva desviación a la derecha, señalizada por un hito y marcas azules colocadas estratégicamente en una piedra y el tronco de un árbol. Esta pista de tierra desciende muy ligeramente para comenzar enseguida a ascender en prolongada y suave pendiente.

Cartel

Desvío a la derecha

Desvío a la izquierda

Tomamos poco después un nuevo desvío, esta vez a la izquierda, también señalizado con un hito, y continuamos ascendiendo por una pista que describe dos amplios zigzags de 180 grados antes de llegar a otra amplia curva de herradura, momento en el cual la pista se transforma en un sendero que asciende de forma vertiginosa entre pinos hasta llegar a la altura de una alambrada. Allí continuamos por el sendero, pegados a la alambrada, hasta alcanzar poco después el refugio de La Berenilla, desde el que se puede contemplar la impresionante ladera de hierba que conduce al Eretza por su vertiente sur. Una vez allí nos refugiamos en un lugar adosado al refugio, provisto de un techo de libre acceso, una mesa y una pequeña chimenea.Y sopesamos, estando ya a cubierto, la posibilidad de continuar hacia el Eretza o descender a Sodupe. Y es que, aunque un cartel que se halla poco antes de llegar al refugio indica que el Eretza se encuentra a 30 min, nosotros sabemos por experiencia que la distancia es mayor.

Llegando al refugio

En el interior del refugio

Así que, teniendo en cuenta que la lluvia arrecia, el viento azota, nos hemos engullido a media mañana los bocadillos de la comida, hemos vaciado la botella de vino que llevábamos, nos hemos ventilado el caldo caliente y el Eretza no se va a mover de su sitio, tomamos la determinación (hay quien nos llamará flojos, pero nosotros lo soportaremos estoicamente) de descender a Sodupe. E iniciamos el regreso por el mismo camino por el que habíamos venido.

Un poco de frío a la bajada, eso sí, aunque nada que no pueda solucionarse con un buen tazón de café con leche caliente en torno a una mesa en la agradable compañía con nuestros compañeros de lluvia del día de hoy.