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Domingo, 19 de diciembre de 2010

Cima del Albiturri/Elgeamendi

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Localidad alavesa de Elgea (627 m ), perteneciente al ayuntamiento de Barrundia. Para llegar allí desde Bilbao tenemos que coger la AP-68 y tomar posteriormente la salida 5 para incorporarnos a la N-622 (autovía de Altube). Después tomamos la A-1 dirección Pamplona/Iruña. Una vez en la A-1, cogemos la salida 364 (Ozaeta/Ozeta) y nos incorporamos a la A-3012. Continuamos por ella hasta Ozaeta/Ozeta, donde nos encontramos con un desvío a la izquierda que nos conduce en 2´5 km a Elgea por la A-4017.

Desnivel positivo: Unos 500 m.

Tiempo aproximado: 3 h (1 h de ascensión al Albiturri/Elgeamendi y 50 min más al Urdingain/Arriurdin).

Dificultad: Fácil.

Las cumbres del Albiturri/Elgeamendi y Urdingain/Arriurdin se encuentran situadas en el extremo más occidental de la sierra de Elgea, cuyo cordal forma parte de la cadena montañosa que configura la gran divisoria de aguas cantábrico-mediterránea, además de marcar los límites territoriales de Araba y Gipuzkoa.

Ascenderemos a estos dos montes de vistas espectaculares desde Elgea (627 m), pequeña localidad alavesa que da nombre a toda la sierra.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

Aparcamos nuestros coches junto a las últimas casas de Elgea, un poco más arriba de la plaza Elejalde. Nos calzamos las botas y deliberamos durante unos minutos acerca de la posibilidad de llevar o no los trineos y las palas para la nieve. Desde Elgea no se divisa mucha nieve en los montes circundantes pero, como los niños a veces son insistentes hasta el aburrimiento, al final cedemos un poco y decidimos acarrear toda la paraferlalia que rodea a un acto montañero en el que está prevista la posible presencia de nieve. Y menos mal que les hicimos caso a los niños, porque si no igual nos acaban utilizando a nosotros de trineos para deslizarse por las laderas que después encontrarían a su paso.

Una vez preparados, cogemos una calle asfaltada que gira a la izquierda y desciende hasta un arroyo. Nada más cruzarlo por un puente, la pista comienza a ascender y, al llegar a la altura de un caserío, describe un fuerte giro a la derecha para dar paso a una pista de tierra.

En Elgea

Calle que cogemos

Poco después nos encontramos con un paso canadiense y, tras él, una bifurcación. Cogemos el vial de la izquierda y comenzamos a caminar ahora por una pista cementada cubierta de nieve que asciende entre plantaciones de pinos y recios y desnudos robledales.

Paso canadiense y desviación a la izquierda

Ascendiendo por la pista

Continuamos por la pista sin desviarnos en ningún momento hasta llegar a la parte alta, a unos 880 m de altitud. En este punto abandonamos la pista de cemento por la que caminamos, la cual conduce a la antena instalada en la cumbre del Urdingain/Arriurdin, y tomamos una pista de tierra que asciende a la izquierda, la cual no cuenta con señalización alguna. Lo que sí tiene es una pendiente cubierta de nieve lo suficientemente atractiva como para que los niños aprovechen las circunstancias y hagan uso de palas y trineos. Estamos ya a tan sólo cinco minutos de la cima del Albiturri.

Desviación

Encima del trineo

Jugando

Tras varias bajadas, derrapes y alguna que otra inevitable y no traumática caída, decidimos continuar por la pista, la cual asciende ligeramente bordeando la base de la cumbre. Tomamos después un estrecho sendero situado a la derecha de la pista y subimos por él para posteriormente girar a la derecha y continuar dirección norte, dirigiendo nuestros pasos hacia el visible vértice geodésico que corona la cumbre del Albiturri, también conocido  con el nombre de Elgeamendi, monte incluido en el catálogo de cimas centenarias de Euskal Herria.

Desvío

Hacia el Elgeamendi

Un poste de madera clavado en el suelo en el que se puede leer “Urkitza”, un viejo buzón oxidado del UD Aretxabaleta de la década de los 60, otro buzón en mejor estado puesto allí por el CM Gasteiz en 2003 y una cinta multicolor que une el vértice geodésico con el segundo buzón son los ornamentos que nos encontramos al llegar a la cima. Eso y unas espectaculares vistas panorámicas de las tres principales cimas de Euskal Herria: enfrente de nosotros, la grandiosidad del Gorbeia y el agreste perfil rocoso del Anboto; y, a nuestras espaldas, el impresionante macizo del Aizkorri, precedido este último de la interminable y cansina hilera de molinos de viento que era preciso sortear en la última edición de los Hiru Haundiak para alcanzar las campas de Urbia y situarse a los pies del Aizkorri. Aprovecho la ocasión para recomendar a todo aquel que esté interesado en participar en esta dura travesía de 100 km que suba al Albiturri para llenar sus ojos y su corazón de esta panorámica infinita.

En la cima del Albiturri/Elgeamendi

Unas fotos, un tentempié de media media mañana… y continuamos adelante. Es pronto todavía, así que decidimos dirigirnos a la cumbre del Urdingain/Arriurdin, situada a unos 50 minutos de allí. Para ello seguimos caminando por el cordal cimero dirección norte y bajamos hasta la pista cementada que habíamos abandonado con anterioridad. Allí se produce otra nueva parada táctica. Pero no para comer sino porque los niños encuentran de nuevo un lugar apropiado para hacer uso de palas y trineos.

Divirtiéndose...

... en la nieve

Tras disfrutar un buen rato de la nieve, decidimos proseguir la marcha en dirección al Urdingain/Arriurdin, condenado no a portar una cruz –como el Gorbeia– sino a soportar estoicamente en su cima la extraña presencia de un enorme repetidor de comunicaciones que afea notablemente el entorno.

Continuamos caminando, pues, por la pista de hormigón hasta que nos encontramos con un sendero de tierra a nuestra izquierda, situado a los pies de la gigantesca antena a la que hemos hecho mención. La pendiente ante la que nos encontramos ahora fue también de obligada ascensión durante la edición de este año de los Hiru Haundiak y es casi seguro que a más de uno, al contemplarla aquel día desde abajo después de una noche sin dormir, casi 70 km en las piernas y cerca de 3.000 m de desnivel positivo a sus espaldas,  le pareció un 4.000 por lo menos. Y no lo digo por decir. Lo digo porque lo viví en mis propias carnes. Pero ahora son otras las circunstancias y esta pronunciada cuesta no deja de ser una empinada y corta ladera que se asciende sin ninguna dificultad y sin apenas esfuerzo. Es cuestión de perspectiva. Como todo en la vida.

Buzón del Arriurdin/Urdingain

Un pequeño buzón con forma de seta nos recibe en la cima del Urdingain. Un pequeño buzón que emerge diminuto, frágil y casi invisible a la sombra de la gran antena situada en la cumbre.

Buscamos un lugar un poco resguardado donde poder sentarnos a comer tranquilamente. Y lo encontramos, naturalmente. Y menudas vistas: las brillantes aguas del embalse de Ullibarri-Gamboa contrastan con las cimas nevadas de algunas de las principales cumbres vascas. Todo un lujo. Eso sí: para disfrutar de semejante panorama es preciso dar la espalda al repetidor y al gigantesco parque eólico situado detrás de él. Es lo que tiene la civilización. Que a veces llega hasta el monte y lo estropea todo a su paso.

Comiendo en el Arriurdin/Urdingain

Y tras finiquitar casi todas las viandas que llevábamos a cuestas, emprendemos el camino de regreso a Elgea, adonde llegamos después de detenernos en varias ocasiones para disfrutar con los trineos de este soleado y nevado domingo que nos ha regalado el mes de diciembre.