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 domingo 10 de mayo

 

Hoy ha amanecido un día espectacular, aunque, eso sí, con un calor que nos acompañará la mayor parte del camino.

Comenzamos nuestra ascensión en el barrio de Santa Cruz, a cinco kilómetros de Traslaviña, en la zona de Artzentales, un rincón muy bonito y, a la vez, bastante desconocido de las Encartaciones.

Comenzamos a subir, dejamos atrás un merendero  y, tras girar en dos cruces hacia la derecha, ascendemos por pista hasta el lugar desde el que ya divisamos el objetivo de la jornada.

Es época de cría, lo que hace las delicias de los niños, que gustan de contemplar a estos ponys que, como era de prever, salen pitando.

La pista que traíamos continúa de frente, pero nosotros enfilamos con decisión por este camino, inicio de la exigente cuesta final del Alén.

Y si antes eran ponys, ahora son dulces terneritas las que pacen  a nuestro paso.

Poco a poco, vamos ascendiendo entre prado y rocas hacia el tramo final.

Y así llegamos a la zona cimera, donde la brisa se agradece, pues el día es totalmente veraniego y en el valle el sol pega que da gusto. Al fondo, los Montes de la Peña. En primer término, a la derecha, Kolitza y Burgüeño.

El buzón del Alén.

Y la foto de grupo.

Ante nuestros ojos, el parque natural de Armañón y Jorrios.

Los valles de Turtzioz y Karrantza.

Al otro lado, la zona de Galdames,  con los montes de Triano a la izquierda, y el  Eretza, Ganeko y Gallarraga detrás. Al fondo, a la derecha, entre  la bruma, el Gorbeia.

Tras el goce visual aderezado por la suave brisa que sopla en la cumbre, toca descender. 

Y si antes eran ponys, caballos, vacas y ternerillas, no faltan las cabras que vigilan el descenso del grupo de Menditxiki.

Y así, ya casi en el pueblo, nos quedamos a comer en el merendero que vimos al comienzo de la excursión. Los niños han disfrutado y, bien comidos, llega la hora del juego. En resumen, excelente día, buen tiempo y buena compañía.

 

 

 

 

Domingo 01 de marzo de 2015

Hoy, 1 de marzo, parece que el tiempo nos da una tregua y, aunque el día aparece nuboso, será el viento sur el protagonista de una jornada en la que nos olvidaremos de los paraguas y disfrutaremos con las vistas. De entrada, el objetivo era el Terreros, pero a última hora nos decidimos por el Kolitza, ya que había gente que no había estado y la ermita tiene un espacio cubierto para resguardarse del viento que en la cima soplaba que daba gusto.

Dejamos los coches a la altura del barrio de Pandozales y tomamos por el camino señalizado con marcas de gran recorrido que nos ayudarán en los cruces y nos llevarán sin pérdida hacia nuestro objetivo.

Foto 1

Avanzamos por un camino pedregoso chapoteando en el agua que viene de los arroyos y torrenteras de la montaña. Se nota la lluvia que ha caído sin tregua durante todo el mes. Poco a poco vamos ascendiendo. Al cabo de un rato por fin se nos muestra el Kolitza.

Foto 1B

El camino que veníamos trayendo confluye con una pista de gravilla. Un poco más adelante continúan las marcas GR a mano derecha que señalizan la ascensión tradicional que encara la pendiente con decisión. Pero, como aún tenemos en mente el Terreros, nosotros obviamos esta ruta y continuamos por la pista hacia el collado entre los dos montes. A la izquierda divisamos el valle del que procedemos.

Foto 2

Algún buitre nos vigila desde lo alto.

Foto 3

Y seguimos pista arriba. Ahora contemplamos el valle de Aiara con Sierra Sálvada –Garobel – y los Montes de la Peña al fondo.

Foto 4

Llegados a un punto, tomamos la decisión de subir a Kolitza, así que abandonamos la pista y tomamos por este sendero. Bonitas vistas de los valles.

Foto 5

Nos queda la última parte de la ascensión. Pasito a pasito, vamos ascendiendo.

Foto 6

La ermita al alcance de la mano.

Foto 7

Ahí la tenemos. Ya estamos arriba.

Foto 8

Una mesa de orientación reciente nos indica las cumbres que podemos observar desde la cima. Las vistas son espectaculares. Al fondo vemos los montes nevados de Lunada. En primer término, el Burgüeño, que no dudaremos en ascender un día de estos.

Foto 9

Y la vista frontal de la ermita.

Foto 10

Ante nosotros, el valle de Turtzioz con Jorrios y Armañón al fondo. A la izquierda quedaría el valle de Karrantza.

Foto 11

Y no podían faltar un par de fotos de familia.

Foto 12

 

Foto 13

Comidos e inmortalizados para la posteridad, emprendemos el camino de regreso.

Foto 14

Y así retomamos la pista hasta el cruce que nos desviará a Pandozales. Día redondo, con buen tiempo y unas vistas excepcionales.

Foto 15

DOMINGO, 27 DE MARZO 2011

DATOS DE LA RUTA:

ACCESO:Desde el barrio de Ugalde (Okendo).. A este barrio se accede desde la localidad alavesa de Llodio por la A-3632 dirección Okendo. Antes de llegar a este pueblo hay una desviación a mano derecha que nos lleva a Ugalde.

DESNIVEL:534 m

DISTANCIA: 5 Km

TIEMPO APROXIMADO:3 horas, ida y vuelta

DIFICULTAD:Fácil

El Gallarraga y Kiputxeta se encuentran en el macizo de Ganekogorta.

El primero aparece como una montaña puntiaguda si la miras el este o el oeste y como una gran loma si la divisas desde le sur. Está separado del Ganekogorta por el collado Pagero. Además de esta cumbre, componen el macizo de Ganekogorta el Pagasarri, Ganeta, Ganeko, Kamaraka y Goikogane.

Esta cumbre tiene una gran  sesión fotográfica porque desde este a oeste y desde norte a sur se puede apreciar varios montes, sierras y el océano Cantábrico

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

Dejamos los coches aparcados en medio de la lluvia y el barro al final de la pendiente que sube desde el inicio del barrio de Ugalde hasta el final del mismo. Después de unos 2,5 km, aproximadamente, se termina la carretera y aquí, junto a un caserío de la zona, comenzamos la ruta.

En este punto hay dos caminos: uno hacia la derecha y otro a la izquierda.El pastor que guarda las ovejas en este caserío nos da permiso para aparcar los coches y nos confirma la pista de la izquierda (gente maja hay en todos los lados).

Poco después y tras una corta pero muy pronunciada pendiente de cemento, encontramos a nuestra izquierda un depósito de aguas. Lo dejamos atrás y continuamos para encontrarnos, muy pronto, un paso canadiense que atravesamos. Seguimos y unos 200 m más adelante encontramos una senda a la izquierda y otra a la derecha. Ambas las dejamos de lado para continuar por el mismo vial que traemos.

Enseguida tenemos que abandonar éste para subir, hacia la derecha, por una senda que asciende, la cual está marcada con hitos a ambos lados. Hay que decir que  todo el camino está perfectamente señalizado con marcas rojas y blancas recién pintadas que no dejan  lugar a dudas…

A mitad de cuesta nos encontramos un paso con una valla metálica. La abrimos, pasamos y la volvemos a cerrar. Llaneamos un poco por este camino que enseguida marca una fuerte curva a la izquierda para dar paso a otra senda que surge por su derecha. Esta senda, también empinada, se dirige hacia una valla metálica que tendremos que atravesar por un paso elevado. Cruzamos la verja y continuamos por un camino, un poco más amplio, hacia la derecha. Llaneamos entre pinos para encontrarnos poco después este camino cortado por árboles caídos. No importa: hacia la izquierda sube una senda estrecha pero bien marcada que bordea el monte Kiputxeta por su cara este.

La senda nos llevará enseguida al collado de Kiputxeta, desde el cual giramos hacia la derecha visualizando el último tramo hacia el Gallarraga. Se divisa la cara sur del monte, imponiendo su ascensión con una gran pendiente que, con el viento que rachea, se hace bastante incómoda para los txikis. Pero enfilamos sin problemas hacia arriba desafiando las leyes de la gravedad.

Poco a poco, unos antes y otros después, vamos ascendiendo por esta loma y llegamos al buzón. Un buzón colocado por el grupo alpino Gallarraga de Sodupe.

Una vez arriba, dada la  niebla que se nos echa encima, sólo nos queda la foto de rigor y orientarnos fácil por la misma ruta para bajar hasta Kiputxeta de nuevo.

Sólo hay que deshacer el camino. Llegamos a los coches y uno de nuestros compañeros nos lleva a comer a la ermita de San Román, que se encuentra muy cerca y se accede a ella volviendo a la A-3632 dirección Llodio , en una desviación que se encuentra en la primera subida, hacia la izquierda.

Allí comemos, charlamos  y nos volvemos a casita tan plácidamente esperando que la próxima subida al Galarraga nos permita con buen tiempo disfrutar de las vista de este monte-atalaya.