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Sábado, 7 de noviembre de 2009

rallon4Hora y Lugar de encuentro: 10:15 en el Camping Bardenas, situado en Villafranca (Navarra).

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Rincón de la Ralla (Bardenas Reales). Para llegar este lugar hay que tomar el desvío existente en la carretera NA-134 a un kilómetro de la localidad navarra de Arguedas. El citado desvío nos conduce al cuartel militar situado en las Bardenas y, una vez allí, es preciso tomar la pista que se encuentra a mano derecha y que rodea el polígono de tiro. Este punto dista unos diez kilómetros y medio del Rincón de la Ralla, por lo que es aconsejable ir en coche.

Desnivel: 150 m.

Tiempo aproximado: 3h 15 ‘(ida y vuelta).

Dificultad: Fácil.

El desierto de las Bardenas Reales, con una superficie de aproximadamente 42.500 hectáreas divididas en Bardena Blanca (Centro), Negra (Sur) y el Plano (Norte), está situado en el extremo meridional de Navarra, lindante con Aragón. En 1999 la mayor parte de este territorio fue declarado Parque Natural y, un año después, la UNESCO lo incluyó en el listado de Reservas de la Biosfera.

Estas tierras áridas están formadas por suelos de arcillas y areniscas que han sido erosionados por el agua y el viento a lo largo de millones de años, dando lugar a extrañas y caprichosas formaciones entre las que destacan los cerros solitarios, llamados cabezos.

La Ralla y el Rallon están situados en la depresión central de la Bardena Blanca, que es, sin duda alguna, la zona más espectacular del desierto de las Bardenas Reales de Navarra, un paraje único e irrepetible en Europa.

Descripción de la ruta realizada

Poco después de adentrarnos en las Bardenas con nuestros coches, una lluvia suave, pertinaz e implacable hace acto de presencia y nos acompaña hasta la pequeña explanada de tierra que, habilitada como parking, se encuentra situada en el Rincón de la Ralla. El molesto viento, una de las constantes bardeneras, contribuye a aumentar la sensación térmica de frío. Son muchos los que deciden entonces darse la vuelta y regresar al abrigo de los bungalows del camping en el que estamos alojados. Otros, sin embargo, tomamos la determinación de seguir adelante.

hacia-el-rallon-y-la-ralla2Desde el aparcamiento del Rincón de la Ralla se divisa a lo lejos, con total claridad, nuestro objetivo del día: el Rallón a la izquierda y la Ralla a la derecha. Para dirigirnos a ellos cogemos una pista de tierra en cuyo inicio se encuentra una señal de tráfico que prohíbe circular vehículos por ella.

Caminamos por la pista dirección norte sin desviarnos hasta llegar a la base del Rallón. La lluvia ha cesado y comienzan a abrirse grandes claros en el cielo.

en-el-rallonTomamos un camino a la izquierda que asciende ligeramente y, tras crestear escasos metros, alcanzamos el Rallón. Un increíble precipicio se abre bajo nuestros pies. Al frente se alza el Piskerra rodeado por un inmenso desierto. Las vistas son de una extraña grandiosidad y belleza.

Descendemos del Rallón hasta llegar de nuevo a la pista por la que hemos venido. Enfrente, dirección este, se alza la Ralla, protegida por un espectacular recinto amurallado de piedra y custodiada por una bandada de buitres que anida en esos lugares.

bajando-de-la-rallaCaminamos unos metros por la vaguada dirección sur hasta encontrar un pequeño sendero a nuestra izquierda que nos permite encontrar un punto de subida accesible. Sorteamos así los enormes paredones de piedra que nos separan de la Ralla y llegamos a la parte superior del precipicio, donde nos detenemos a contemplar el perfil altivo del Rallón. Avanzamos entonces dirección norte atravesando un campo de cultivo de cereales y, siguiendo el cresterío, alcanzamos la afilada arista de la Ralla. El Piskerra vuelve a saludarnos a lo lejos. Y la inmensidad del paisaje estepario de la Bardena Blanca vuelve a sorprendernos de nuevo.

piskerra-desde-la-ralla6Iniciamos el regreso dirección sur sin perder cota hasta llegar a un pequeño corral de pastores, donde nos detenemos a comer. No ha vuelto a llover y el sol hace tiempo que nos acompaña por esos parajes inhóspitos.

Después del almuerzo, continuamos en la misma dirección pegados al barranco hasta que encontramos una pequeña senda a la derecha que nos permite descender sin problemas por un canchal de piedras y nos conduce, tras atravesar otro campo de cultivo, al lugar donde tenemos aparcados los coches.