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Domingo, 29 de noviembre de 2009

Hora y lugar de encuentro: A las 9:45 eUn menditxiki en el Legunbeko haitzoluan la gasolinera de Arrigorriaga, situada en la A-68. Y a las 10:45 en el barrio de Ibarguren, enfrente de Egino (Araba).

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Barrio de Ibarguren, a un kilómetro de Andoin (Araba).

Desnivel: 538 m.

Tiempo aproximado: 3 h (1h 40´de ascensión)

Dificultad: Fácil.

El Legunbe, puntuable para el concurso de los Cien Montes, está situado en el extremo más oriental de la Sierra de Entzia, sirviendo de frontera natural entre las provincias de Araba y Nafarroa. Sus dos cumbres, una alavesa y otra navarra, coronadas ambas por dos buzones montañeros que señalan alturas diferentes, se hallan separadas entre sí por un espectacular ojo o ventana natural, el Legunbeko Haitzuloa, que horada la roca y desde el cual se puede contemplar con todo su esplendor la inmensa Llanada Alavesa.

Descripción de la ruta realizada:

Al principio llovía

Al principio llovía

Las previsiones meteorológicas para el día de hoy no eran nada halagüeñas: lluvia durante toda la jornada, nieve por encima de los 1.200 metros y descenso acusado de las temperaturas. A pesar de ello, unas cuantas familias acudimos esperanzadas a nuestra cita montañera de todos los domingos. La lluvia no cesó de caer durante todo el tiempo que duró el trayecto por la autopista y cuando llegamos, con puntualidad británica, a las 10:45 al barrio de Ibarguren, en Álava, todavía seguía lloviendo.

Vistas las circunstancias, algunas amatxus (y ningún aita, que todo hay que decirlo) decidieron ir con todos los niños al cercano pueblo de Araia. Y ese día sólo un pequeño grupo de cinco adultos –entre los que se encontraba el cronista del día, o sea, yo- tomó la decisión de hacer una visita al Legunbe. Los demás nos contarían después que, tras tomar algo calentito en un bar de Araia y visitar un museo allí situado, se acercaron al cercano nacimiento del río Zirauntza, donde pasaron una bonita jornada en la que la lluvia desapareció unos veinte minutos después de que los que caminábamos hacia el Legunbe iniciáramos la marcha.

Dejamos aparcados los coches junto al ayuntamiento de Ibarguren, enfrente de la casa rural Legrare. Desde allí nos dirigimos a la parte alta del pueblo, de donde sale un camino que pronto llega a la altura de una puerta metálica de color negro que hay que cruzar. Atravesamos un pequeño robledal situado junto a un depósito de aguas y continuamos caminando por la pista principal hasta encontrarnos poco después con una bifurcación. Cogemos el camino de la izquierda, que desciende ligeramente para comenzar poco después a ascender.

Camino empedrado

Camino empedrado

Escasos minutos después nos encontramos con otra bifurcación y, obviando el camino de la derecha, seguimos adelante por una pista cada vez más empinada y exigente. Cubierta de un empedrado bastante reciente a juzgar por el color del cemento que rodea las piedras, la pista continúa ascendiendo entre hayas, describe una curva pronunciada a nuestra izquierda y nos deposita sanos y salvos en el alto de Andoin o puerto de Belleku (1.010 m).

Una vez allí y por iniciativa de uno de los participantes de la excursión, decidimos rendir una visita de cortesía al cercano Akarrate, situado a unos quince minutos del collado. Así que comenzamos a ascender por la ladera herbosa que tenemos a nuestra izquierda, la cual nos lleva una estrecha pista que poco después se convierte en un sendero que pasa junto a unas bordas y nos conduce directamente al Akarrate (1063 m.), un pequeño monte sin buzón .

Descendemos de nuevo al collado Belleku y allí tomamos la ancha y visible pista que viene del sur y que conduce al Legunbe. Todavía nos queda aproximadamente una hora de marcha antes de alcanzar nuestro objetivo.

Tras caminar escasos minutos por la pista y justo antes de que ésta describa una curva pronunciada a la derecha, nos toca abandonarla para continuar por una senda a la izquierda, marcada con un hito. Continuamos hacia adelante, descendemos una pequeña loma herbosa y cruzamos una alambrada por un paso habilitado para ello que se encuentra situado junto a uno de los numerosísimos puestos de cazadores que inundan esos parajes.

A partir de este momento lo único que hay que hacer es continuar por un estrecho sendero, el cual atraviesa un precioso bosque de hayas y discurre casi paralelo al cresterío. Llegamos así a un vértice geodésico. Pero todavía nos quedan unos veinte minutos para alcanzar el Legunbe. Así que continuamos caminando por la senda hasta que llegamos a la alambrada que separa la provincia de Álava de la Comunidad Autónoma de Navarra.

Una vez llegados a la alambrada tan sólo queda subir un pequeñísimo repecho entre piedras para alcanzar el primer buzón del Legunbe (1.113 m). Descendemos después y cruzamos la alambrada para tocar el segundo buzón del Legunbe, el navarro, que marca una altitud distinta:1.129 m. En medio de los dos se encuentra el Legunbeko haitzuloa, un espectacular ojo natural horadado en la roca convertido en una impresionante ventana desde la que se puede contemplar toda la belleza de la Llanada Alavesa. Casi enfrente de nosotros, el Aratz y el Aizkorri. Otro día nos volveremos a ver las caras.

Buzón alavés del Legunbe
Buzón alavés del Legunbe
Buzón navarro del Legunbe
Buzón navarro del Legunbe

Legunbe alavés desde el navarro

Legunbe alavés desde el navarro

Ya es hora de regresar a la civilización.

Cogemos de nuevo la senda por la que hemos venido hasta llegar al collado Belleku, donde la pista por la que habíamos ascendido nos conduce otra vez al barrio de Ibarguren. Allí nos sacudimos el barro, nos cambiamos las botas, montamos en nuestros coches y nos dirigimos felices y satisfechos a Araia, donde nos reunimos con el resto de la tropa. Ellos también están contentos. Y después de intercambiar nuestras experiencias en torno a la mesa de un bar, decidimos que es hora de regresar a casa. Ya ha oscurecido. Por la autopista la lluvia reaparece de nuevo. Sonreímos. El día ha terminado y ahora nos toca descansar.

En la cumbre
En la cumbre