Entradas con la etiqueta ‘Montes en Araba / Álava’
Domingo, 22 de enero 2012
DATOS DE LA RUTA:
ACCESO: Desde el barrio de Ugalde. A este barrio se accede desde la localidad alavesa de Llodio por la A-3632 dirección Okendo. Antes de llegar a este pueblo hay una desviación a mano derecha que nos lleva a Ugalde.
DESNIVEL: 534 m
DISTANCIA: 5 Km
TIEMPO APROXIMADO: 3 horas, ida y vuelta
DIFICULTAD: Fácil
El Gallarraga se encuentra en el macizo de Ganekogorta. Además de esta cumbre, componen el macizo de Ganekogorta montes como el Pagasarri, Ganeta, Ganeko, Kamaraka o Goikogane.
Desde esta cumbre se puede hacer grandes fotos porque, de norte a sur, está rodeado por varios montes, sierras y el gran océano Cantábrico. No obstante, sus laderas están bastante deterioradas por el impacto humano y muchas son las pistas que ha construido el hombre formando un laberinto de destrucción.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:
Hoy, con una puntualidad casi británica, salimos de la gasolinera de Arrigorriaga con la esperanza de que el día nos dé un respiro y no nos llueva. Componentes de “siguealburro.com” nos acompañaran en este día de lluvia. La última vez que fuimos a este monte también nos llovió.
Así pues, iniciamos la marcha en nuestros coches hasta el comienzo de la ruta. Por la carretera que une Llodio con Okendo, aproximadamente en el km 50 y antes de llegar a Okendo, encontramos a mano derecha la desviación al barrio de Ugalde. Subimos una fuerte pendiente de aproximadamente 2,5 km y, cuando ya la carretera se termina, dejamos los coches aparcados.
En este punto hay dos caminos: uno hacia la derecha y otro, de cemento, que surge por la izquierda. Esta es nuestra primera dirección. Comenzamos a caminar y, tras una corta pero muy pronunciada pendiente de cemento, encontramos a nuestra izquierda un depósito de agua. Lo dejamos atrás y continuamos para encontrarnos, muy pronto, un paso canadiense que atravesamos. Seguimos y unos 200 m más adelante, una senda a la izquierda y otra a la derecha surgen del camino que llevamos. Ambas las dejamos de lado para continuar por el mismo vial que traemos.
Enseguida abandonamos este vial para subir, hacia la derecha, por una senda con una fuerte pendiente que se encuentra marcada con hitos a ambos lados. Esta pendiente, aunque corta, se hace dificultosa debido a la gran cantidad de barro que tiene hoy. Las lluvias que han caído hace que tengamos que ir con “pies de plomo” para no resbalarnos, lo cual sería lo más normal en estos casos.
A mitad de cuesta encontramos, a nuestra derecha, un paso con una valla metálica. Sabemos que tenemos que cruzar una como este, pero está más arriba, así que la dejamos de lado.
Pocos metros después volvemos a encontrar otra valla metálica, la abrimos, pasamos y volvemos a cerrarla. Llaneamos un poco, ahora por un camino más herboso que enseguida marca una fuerte curva a la izquierda para dar paso a otra senda que surge por su derecha. Esta senda, también empinada y embarrada, se dirige hacia una valla metálica que tendremos que atravesar por un paso de madera elevado.
Saltamos de uno en uno y bien ordenaditos para continuar hacia la derecha por un camino un poco más amplio que discurre entre pinos. Después de 50 m nos encontramos con una senda que sube hacia la izquierda: se trata de una senda estrecha pero bien marcada que bordea el monte Kiputxeta por su cara este.
Poco a poco y en fila india, llegamos al collado de Kiputxeta, intentando divisar la cima del Gallarraga. La niebla y la lluvia que nos acompaña casi todo el camino no lo permite, pero sabemos hacia dónde dirigirnos. Así pues, desde el collado giramos hacia la derecha para, poco después, comenzar a subir la fuerte pendiente que nos espera para alcanzar la cumbre.
El viento azota un poco y la llovizna contiua nos obliga a abrir nuestro paraguas, pero ni las leyes de la gravedad, ni el suelo resbaladizo nos impide afrontar la cuesta con su senda vertical para llegar con ganas hasta el buzón que ha colocado el grupo alpino Gallarraga y que marca 862 m. En alguna otra página de Internet dice que la altura de este monte son 902m y nuestro GPS nos ha dicho que está a 906 m ¿Cuál es la altura correcta?
Ya en la cima hacemos la foto de grupo y, aguantando un poco el viento, comemos un pequeño tentempié.
Hoy no está nuestro compañero Jack, gran conocedor de montes, pero recuerdo que desde aquí me explicó con gran detalle la gran cantidad de montañas que se visualizan. Mi memoria no recuerda cuántos o cuáles son pero, cojo mis apuntes y os cuento que se pueden ver los siguientes: hacia el este, el Mugarra, Amboto y Unzeta; al oeste se encuentran el Cerredo y el Eretza; en el sur se halla la Sierra Salvada; y al norte se puede contemplar el mar Cantábrico y la imponente y nueva edificación “torre de Iberdrola”.
No es el mejor día para observarlos porque, aunque a veces se disipa un poco, la niebla hace de tapadera de tan bella extensión.
El proponente de la ruta había sugerido ir a visitar el Ganekogorta (998 m) pero, dado que el tiempo no nos acompaña, lo dejamos para otro día.
Reunidos todos de nuevo, emprendemos el regreso por el mismo camino que hemos subido, sin desviarnos.
Con algún que otro tropezón y con las botas y polainas embarradas, llegamos, una vez más, a los coches, sanos y salvos.
Son las 13:30, hora de comer, y para ello nos dirigimos a la ermita de San Román. Allí estaremos resguardados de la lluvia y está muy cerquita. Para ir hasta ella, se vuelve a la A-3632 dirección Llodio. Subiendo la primera cuesta de la carretera encontramos una desviación, a mano izquierda, que nos lleva hasta la ermita.
Aquí desplegamos nuestras mochilas y disfrutamos de nuestros bocadillos. Los niños enseguida dan por terminada la comida y se disponen a jugar al escondite. Es un lugar propicio para ello. Los mayores, más tranquilamente, disfrutamos de las viandas y de la conversación.
Domingo, 13 de noviembre de 2011
DATOS DE LA RUTA:
ACCESO: Zumarraundi o sondeos de Urkilla, lugar también conocido popularmente como plataforma de los petroleros, situado a 940 m de altitud. A Zumarraundi se puede llegar en coche desde Zalduondo o Araia. Si partimos de la localidad alavesa de Zalduondo debemos tomar una carretera mal asfaltada que arranca del flanco este del templo parroquial de San Saturnino de Tolosa, la cual nos conduce, tras recorrer unos cinco kilómetros y medio, a esta amplia plataforma en la que hace años hubo sondeos petrolíferos y que hoy en día se utiliza como aparcamiento para acceder a los múltiples montes que la circundan. Si optamos por acceder a Zumarraundi desde Araia, cogeremos la pista asfaltada que lleva a las piscinas, la cual, en apenas dos kilómetros, se junta con la carretera que sube de Zalduondo.
DESNIVEL: Unos 600 m.
TIEMPO APROXIMADO: 3 h 30 min (1h 45 min de ascensión al Aratz y 15 min más al Imeleku).
DIFICULTAD: Media. Recorrido que requiere sentido de la orientación y precaución en los numerosos cruces balizados que encontramos en el camino y que conducen a otros destinos diferentes.
El Aratz, situado en el extremo más oriental de Álava, es la cumbre más elevada de los montes de Altzania, que se unen a la impresionante sierra de Aizkorri por el legendario paso de San Adrián, punto de unión entre los valles guipuzcoanos y la Llanada Alavesa.
El ascenso a esta espectacular mole calcárea con forma de volcán puede llevarse a cabo por cualquiera de sus vertientes. Nosotros, en esta ocasión, hemos decidido acometer su ascensión desde Zumarraundi, puerta de acceso a las cumbres escarpadas que jalonan tanto la sierra alavesa de Altzania como la sierra guipuzcoana de Aizkorri. Desde allí dirigiremos nuestros pasos hacia la pradera de Azkosaroi, que atravesaremos para bordear el Aratz por su ladera oeste y ascenderlo a continuación por su cara sur. Y, tras hollar la cima del Aratz, descenderemos hasta el collado de Aratzarte, desde donde alcanzaremos la rocosa cumbre del Imeleku para regresar de nuevo a Zumarraundi siguiendo el mismo camino por el que habíamos venido.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:
Dejamos los coches aparcados en Zumarraundi (940 m), lugar también conocido como plataforma de los petroleros porque en él se realizaron hace años unas prospecciones petrolíferas. Varios tubos y unas placas de cemento dan fe de las perforaciones que se llevaron a cabo en esta amplia explanada, hoy en día habilitada como parking.
Una vez preparados, iniciamos la marcha tomando un sendero situado al final del aparcamiento, al inicio del cual nos encontramos con un poste de madera que nos indica que San Adrián se encuentra a 3´6 km siguiendo la PR-A 12 y el Aratz a 5´6 km.
Ascendemos por este sendero, que se interna en un magnífico hayedo y sortea impresionantes simas antes de salir al encuentro de la calzada de San Adrián, un legendario camino que unía la meseta castellana con la costa cantábrica y con Europa y por el que transitaron en el pasado reyes, príncipes, ejércitos enteros, bandoleros, comerciantes y multitud de peregrinos que dirigían sus pasos hacia Santiago de Compostela. Antes de llegar a él quizás podamos dudar entre las muchas sendas que se entrecruzan en medio del enmarañado hayedo, pero, tomemos la senda que tomemos, el punto de encuentro de todas ellas es esta antigua calzada. Allí nos topamos con un poste amarillo del camino de Santiago y una nueva señal de madera que nos informa que San Adrián se encuentra a 3´1 km siguiendo la GR-65 2 y el Aratz a 5´1 km.
Continuamos ascendiendo por esta calzada medieval, construida, según algunos, sobre una antigua vía romana, hasta llegar a un cruce donde nos encontramos con una nueva señal amarilla del camino de Santiago. Si siguiéramos hacia adelante alcanzaríamos la emblemática cumbre del Aizkorri, mientras que tomando el desvío de la derecha, señalizado con un hito, llegaremos al Aratz.
Cogemos, por lo tanto, la desviación de la derecha, y continuamos caminando por la calzada medieval siguiendo las marcas rojas y blancas que se encuentran diseminadas en medio del espeso hayedo, hoy elegantemente vestido de ocres otoñales. Obviamos un desvío a la izquierda que nos encontramos poco después y seguimos avanzando por el hayedo hasta llegar al collado de Leizarrate (1.270 m), señalizado con un poste de madera. En este lugar, que constituye una frontera natural entre los territorios de Álava y Gipuzkoa, un nuevo cartel nos indica que si continuamos por la izquierda siguiendo la calzada medieval llegaríamos en 2´1 km a las cuevas de San Adrián, mientras que el camino que sigue de frente nos conduce al Aratz (4´1 km) y a Araia (6 km).
Siguiendo las indicaciones del cartel, continuamos caminando por el hayedo, atravesamos una zona despejada cubierta de hierba en cuyo fondo emerge como un coloso el perfil inconfundible del Aratz, y nos internamos de nuevo en el hayedo siguiendo las marcas rojiblancas que nos depositan en la acogedora pradera de Azkosaroi (1.180 m), en la cual se asienta una borda conocida como “cabaña del tuerto”.
Tomando un sendero situado a nuestra izquierda, enfrente de la borda, se puede acometer la ascensión al Aratz pasando por su antecima: Elurzuloak (1.431 m), provista también de buzón, la cual se denomina así por estar situada encima de unas grandes grietas que en invierno acumulan ingentes cantidades de nieve.
Nosotros, sin embargo, atravesamos la pradera de Azkosaroi hasta el collado Argorri (1.270 m), donde se alza un poste con carteles de madera que nos indican que siguiendo de frente, se llega a Araia (3´7 km) por la PR-A 11, mientras que girando a la izquierda se alcanza el Aratz (2´5 km).
Giramos, por tanto, a la izquierda, para continuar nuestro periplo montañero por una senda que se encarama en el escarpe y bordea el Aratz por el oeste. Y seguimos adelante hasta llegar a la altura del collado de Aratzarte (1.270 m), lugar en el que un hito nos indica el punto en el que debemos iniciar la ascensión por la pétrea ladera sur del Aratz. Se trata de un camino pedregoso e incómodo, profusamente balizado con hitos, que sortea un fuerte desnivel antes de alcanzar el buzón y el vértice geodésico que coronan la cumbre del Aratz (1.446 m), hoy azotada por un intenso viento y cubierta por una espesa capa de niebla que nos impide deleitarnos con las inmejorables vistas que en días despejados es posible disfrutar desde este punto.
Ha sido una subida un tanto dificultosa precisamente por la intensidad del viento, pero hemos conseguido hollar la cima como unos auténticos montañeros todos y cada uno de los 38 miembros de esta concurrida expedición de hoy.
No obstante, la niebla, el viento y el frío que envuelven hoy la cima del Aratz nos obligan a descender de forma apresurada hasta el collado de Aratzarte, donde la temperatura se suaviza, el viento desaparece y la niebla se disipa.
Sin embargo, dos miembros de Menditxiki parece que no han tenido hoy bastante con el Aratz y deciden subir al monte situado enfrente del mismo, un monte cuyo nombre, por cierto, desconocíamos en ese preciso instante. Y, como la envidia a veces hace estragos, otros integrantes del grupo, cuatro mujeres para ser más exactos, les seguimos los pasos, no vaya a ser que luego digan por ahí que han hecho más que nosotras. Y de eso, nada.
Así que, tras una breve ascensión, llegamos a la cima de ese monte, coronada por un curioso buzón con forma de cohete y otro original buzón que reproduce una cámara de fotos. Y resulta que descubrimos que estamos en el Imeleku (1.319 m), un monte al que habíamos ascendido ya en otra ocasión en la que, después de salir de Araia con la intención de ascender el Allaitz, nos confundimos de camino y terminamos en este mismo lugar. Vaya casualidad. Se ve que esta cima ejerce una especie de imán que nos atrae irremediablemente a ella.
Tras unas fotos que dejan constancia del evento, descendemos de nuevo a Aratzarte, donde los demás nos esperan mientras disfrutan de la siempre copiosísima selección de las más sabrosas viandas que nos acompañan en nuestras salidas montañeras.
Y, tras disfrutar de este merecido descanso, emprendemos el camino de regreso a Zumarraundi siguiendo el mismo camino que habíamos recorrido. Y, cuando ya estábamos en los sondeos de Urkilla a punto de montar en nuestros vehículos, un atardecer radiante comienza a teñir las hayas de fuego regalándonos unos instantes de incomparable e inenarrable belleza.
Domingo, 16 de octubre de 2011
DATOS DE LA RUTA:
ACCESO: Desde la localidad de Berroztegieta (Araba). A esta localidad,
situada al sur de Vitoria, se accede por la A-3102
DESNIVEL: 647 m
DISTANCIA: 10,6 Km
TIEMPO APROXIMADO: 1 h 30 ascensión
DIFICULTAD: Fácil
El Arrieta es una cumbre situada al sur de Vitoria, enclavada en los Montes de Vitoria. Aunque es la cima más alta cercana al Zaldiaran ( 975 m ), no es tan famosa o conocida. La denominación “Cuervo” con que figura de forma reiterada en los catastrales es un enigma.
En cuanto a la altura de este monte, son varias las que podemos encontrar en las diferentes páginas de Internet. En el buzón colocado en su cima pone 998m y en nuestro GPS de montaña también marca esa altitud. Euskaltzaindia dice que tiene 1.000 m. Así que nos quedamos sin saber, exactamente, la altura correcta de este monte.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO
Hoy nuestra ruta comienza en el pueblo de Berrostegieta, muy cerca de Vitoria. A pocos metros del pueblo en dirección al puerto de Zaldiaran hay un aparcamiento a la izquierda de la carretera en el que dejamos nuestros coches.
Hace un día precioso, totalmente azul y aunque la temperatura todavía es fresca es evidente que “Lorenzo” va a apretar de lo lindo. En el mismo aparcamiento nace una pista cementada a nuestra izquierda, llamada Camino de los Caseríos, que desciende hacia el arroyo Batán y por la cual hoy comienza nuestra andadura. El cemento pronto deja paso a la pista y por ella vamos avanzando hasta un cruce donde debemos coger la pista de la derecha ya que la otra pocos metros después termina en una puerta metálica que es la entrada a una finca particular. Tras una leve subida y en un claro en el bosque, en el lugar llamado de San Bartolomé, nos encontramos con el segundo cruce. En esta ocasión debemos coger la pista de la izquierda, que por otra parte es la más evidente. La pista de la derecha también nos llevaría hasta el Arrieta y de hecho por ella volveremos.
Aquí comienza la verdadera subida, una sucesión de fuertes repechos nos harán ganar altura con rapidez, primero por bosque mixto de avellanos y robles, después un tramo corto de pinos, para alcanzar finalmente el hayedo. Justo al entrar en el hayedo nos cruzamos con una pista que atravesamos y seguimos sin sendero en dirección SSO para alcanzar de nuevo la misma pista que esta vez si tomaremos en sentido ascendente (derecha) dirección OSO. Pronto la pista se convierte en ancho sendero por el que mientras caminamos vamos contemplando el hermoso bosque que nos rodea. Nos juntamos a otra pista junto a un puesto de cazadores y siempre en sentido ascendente y dirección E alcanzamos otra pista, esta con marcas rojas y blancas de GR y que tomaremos a nuestra izquierda dirección E otra vez.
Ya sin pérdida posible avanzamos por esta pista siguiendo las marcas rojas y blancas. Al acercarnos a la divisoria de aguas la vegetación va cambiando y además de las hayas podemos observar encinas y quejigos en su vertiente sur. Desde aquí y siguiendo el cordal podemos contemplar al Sur el condado de Treviño, la sierra de Cantabria (Toloño, Cervera, Recilla…) la sierra de Codes, San Lorenzo etc. Al norte no vemos nada porque nos lo impide el frondoso bosque de hayas. Como la mañana va avanzando y nuestros estómagos comienzan a quejarse tras el esfuerzo, buscamos un lugar adecuado en el bosque que nos proteja del fuerte sol de este precioso día otoñal, que más bien parece veraniego, para reponer fuerzas y calmar a nuestros estómagos.
Tras esta merecida parada, continuamos y en poco tiempo alcanzamos la cumbre del Arrieta o Cuervo (998 mts) con su típico buzón del tronco y el hacha y un vértice geodésico. Aquí además de las vistas hacia el sur, podemos ver entre las hayas, la emblemática cumbre del Gorbea.
Tras las fotos de rigor, continuamos nuestra andadura y como es pronto y la mayoría deseamos caminar un poco más, decidimos desandar parte del camino y dirigir nuestros pasos hacía la cumbre del cercano Doroño. Disfrutando de la calurosa mañana a la sombra del hayedo, vamos avanzando mientras se suceden las conversaciones. Siguiendo las marcas rojas y blancas del GR en dirección O, pronto alcanzamos el Portillo del Reventón, donde encontramos unas señales, que nos informan que es la GR de la “Senda de los Pastores”, junto a una antena y una caseta. Según el GPS y el mapa que llevamos la cumbre se encuentra un poco más hacia el Oeste y en esa dirección continuamos, ahora por la cara norte. Cuando hemos sobrepasado el Doroño y en una zona que nos parece practicable, nos encaramamos a la cresta a través del hayedo, en dirección Sur. Ya en la cresta, tenemos un encuentro con un asustado perro, que no entiende de donde sale toda esta “tropa” y su “amable” dueño, un cazador que incluso amenaza a uno de los componentes del grupo con “pegarle un tiro”. En fin, gente simpática y cariñosa que se encuentra uno en el monte.
Continuamos por la cresta ahora en dirección E para alcanzar, cerca de una caseta de cazadores, lo que creemos que es la cumbre del Doroño y que no tiene buzón. Es una cumbre estrecha y boscosa y por tanto sin apenas vistas. Nos hacemos unas fotos en la cumbre, como buenamente podemos y retornamos al Portillo del Reventón ahora por la cara sur del Doroño.
Se ha hecho un poco tarde y todos tenemos bastante hambre. Decidimos tomar dirección O siguiendo otra vez el GR o “senda de los pastores” y buscar en el hayedo algún buen lugar donde poder comer. Pronto lo encontramos y desplegamos nuestras bonitas mantas de “picnic” y nos acomodamos para degustar la formidable variedad de alimentos que escondíamos en nuestras mochilas, tortillas, quesos, macarrones, jamón…, acompañado de buenos caldos, tarta y café. ¡Qué más se puede pedir! Nuestros hijos, una vez saciado su apetito aprovechan para jugar haciendo el cabra con una cuerda, mientras nosotros charlamos animadamente.
Se va haciendo tarde, así que, levantamos el “campamento”. Continuamos por el ya “famoso GR” hasta una desviación a la derecha que baja claramente por el hayedo en diagonal, dirección NNE. Cuando nos cruzamos con otra pista que baja claramente en dirección N, la tomamos y vamos perdiendo altura con rapidez mientras el bosque va dejando paso de las hayas a los pinos y más abajo a lo avellanos.
Llegamos otra vez a “San Bartolomé” y ya sin perdida posible continuamos por la pista que nos llevará en pocos minutos a nuestros coches. Jornada amena y agradable de otoño pero casi veraniega. Finalmente hemos andado 10,6 Kms con un desnivel positivo de 647 mts.
































