Entradas con la etiqueta ‘Montes en Bizkaia / Vizcaya’
DOMINGO, 29 DE ABRIL DE 2012
DATOS DE LA RUTA:
Acceso: Desde el parking de Berretaguren, en Güeñes (Bizkaia)
Desnivel: 624 m
Distancia: 13 Km
Dificultad: Fácil
El Ubieta forma un macizo montañoso entre los valles de Galdames, Sopuerta y Salzedo. Por el este está unido a los montes de Triano a través del Alto Humaran.
Son varias las rutas que nos acercan a esta cima, aunque la más clásica es la que parte de Zalla, pudiendo también acceder desde Aranguren (Güeñes) o Galdames.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:
Después de encontrarnos y aparcar nuestros coches en el parking que hay en la calle Barretaguren, junto a una antigua fábrica de papel, iniciamos el camino hacia la izquierda, dirección Zalla. A unos 50 m giramos a la derecha por un camino hormigonado que se dirige a palacio de Ametzaga, llamado popularmente “Casa de las Brujas”, nombre que le han puesto porque dicen que allí se oyen voces de fantasmas.
Este palacio fue construido en el siglo XVIII con objeto de recibir al rey Felipe V. Su dueño, Baltasar Hurtado de Amézaga, pereció mientras lo construían y, además, cuentan que los arquitectos fueron muriéndose uno tras otro sin poder terminar la obra
Bordeamos el palacio por la derecha y continuamos nuestro camino ascendente siguiendo siempre las marcas azules y blancas, que de vez en cuando se dejan ver. Seguimos subiendo, siempre rodeados de un profundo bosque de pinos, hasta llegar a una bifurcación, en la cual, a la derecha, aparece un “X” en azul y blanco. Esta bifurcación es la que tomaremos hasta llegar a la ermita San Lorenzo, la cual queremos visitar.
Después de hora y media, llegamos a la ermita optando por hacer un tentempié ya que, aunque la lluvia nos estaba respetando, este es un lugar cubierto y protegido en caso de que el tiempo cambie.
Tras un rato de juego y charla, una de las familias que nos acompaña hoy decide darse la vuelta porque tiene compromisos que atender.
Nos despedimos de ellos e iniciamos de nuevo el caminar cruzando la valla de alambre que hay detrás de la ermita, por una senda estrecha que asemeja a caminos hechos por el recorrido de los animales, hasta llegar a una pista de tierra. En este momento giramos a la izquierda y unos 500 m más arriba vamos hacia la derecha por una pista más empinada, teniendo que atravesar un montón de troncos que algún maderero tuvo la “buena idea” de dejarlos atravesados en el camino.
En la confluencia con la siguiente pista, giramos a la izquierda y encontramos ya el collado las Llanas de Ubieta, despejado de árboles y mostrando su impresionante loma cubierta con las típicas torretas de telefonía.
Desde aquí podemos divisar, hacia la izquierda, toda la sierra Salvada; al frente, el Kolitza y, a la derecha, el Pico de la Cruz y los montes de Triano.
Tras admirar la belleza del entorno nos disponemos a subir la loma del Ubieta y, poco a poco, llegamos a la cumbre. Era tal el empeño en la subida que casi le ganamos a un ciclista que ascendía por la pista.
En la cima hay un bonito buzón, con una bruja encima de un avión, colocado no se sabe por quién debido a que la placa tiene las letras borradas.
Llegados aquí, hacemos una foto al buzón con el móvil- nadie ha llevado cámara- y comenzamos el descenso hasta le collado para comer y taparnos del viento frio del oeste que azotaba la cima, el cual traía innumerables nubes cargadas de lluvia.
Tras la comida continuamos el descenso hacia los coches por el mismo camino de subida.
Nuestros pasos van rápidos y ligeros puesto que la lluvia acecha y así nos lo demuestra. Pasando la ermita de San Lorenzo nos obliga a sacar nuestros paraguas, los cuales no cerraremos hasta llegar a los coches.
Ha sido un bonito día de monte, en el cual hemos tenido de todo: sol y calor en la subida, viento en la cima y lluvia y granizo en la bajada.
Así, de esta forma, hemos coronado la cima de este monte a la segunda intentona puesto que la primera vez no pudo ser debido al entramado de pistas que hay en esta zona.
Domingo, 18 de marzo de 2012
DATOS DE LA RUTA:
ACCESO: Ermita del Santo Cristo de Atxarte (270 m), enclavada en el municipio vizcaíno de Abadiño. Para llegar allí desde Bilbao hay que dirigirse a Abadiño y, una vez cruzado su casco urbano, tomar una desviación a la derecha que indica “Mendiola”. Continuamos por esta carretera sin desviarnos y unos dos kilómetros después de atravesar los últimos caseríos de Mendiola llegamos a las canteras de Atxarte, lugar donde se halla ubicada la ermita del Santo Cristo de Atxarte.
DESNIVEL POSITIVO: 812 m.
DISTANCIA: 6´1 km.
TIEMPO APROXIMADO: 2h 50 min (1h 30 min de ascensión).
DIFICULTAD: Media-alta. Las pedrizas y el fuerte desnivel que es preciso sortear para alcanzar la cima a partir del collado de Artola convierten a esta altiva montaña en una cumbre algo complicada y totalmente desaconsejable en caso de mal tiempo.
El Alluitz, enclavado en pleno Parque Natural de Urkiola, es una de las cimas más emblemáticas que conforman las abruptas montañas del Duranguesado. Forma parte del famoso cresterío del Anboto, compuesto por una sucesión de montañas de roca caliza cuyo perfil dibuja la gigantesca estatua petrificada de una mujer tumbada que –según leyendas ancestrales– representa la efigie de la diosa Mari: el monte Alluitz constituiría su frente y su nariz; el Paso del Diablo, su cuello; y el Anboto, la punta de sus pies.
Para ascender a esta aparentemente inexpugnable muralla caliza tomaremos la vía normal que parte de Atxarte (290 m) y avanzaremos por su vertiente occidental hasta llegar al collado de Artola (564 m), el cual separa el Astxiki (732 m) del impresionante Alluitz (1.040 m). Una vez allí tomaremos el sendero que asciende, primero rumbo sureste y luego sur, hasta la cumbre del Alluitz.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:
Dejamos aparcados los coches junto a las viejas canteras de Atxarte, situadas a los pies del Untzillatx. Y aunque no podemos negar que estas canteras, hoy en día cerradas y abandonadas, afean notablemente la belleza del entorno, tampoco podemos dejar de reconocer que no constituyen en absoluto óbice alguno para que el caminante se sienta empequeñecido y sobrecogido en medio de este impresionante paraje, rodeado de enormes y desafiantes paredes de roca caliza y envuelto en leyendas que intentan dar respuesta a un pasado legendario y desconocido. Porque este lugar constituye, sin lugar a dudas, no sólo una espléndida puerta de entrada a la indescriptible belleza del Parque Natural de Urkiola sino también una inolvidable inmersión en un mundo mágico habitado por lamiak, sorginak, ximelgorriak y una dama de hermosa cabellera rubia que, de vez en cuando, surca el cielo como una bola de fuego para dirigirse a la morada que posee en la cara norte del Anboto.
Empezamos nuestro recorrido por este precioso rincón de Bizkaia cruzando el pequeño puente situado a final de la carretera por la que hemos venido. A nuestra derecha dejamos la ermita del Santo Cristo de Atxarte, la cual, según cuenta la tradición, fue construida para detener las correrías de las lamiak que habitaban en la cueva Atxarteko koba, que se hallaba situada justo detrás de la ermita y que hoy ha desaparecido a causa de las canteras. La propia ermita es una reconstrucción de la original, que –al parecer– fue hundida por una voladura.
Nada más cruzar este puente que se alza sobre el arroyo de Atxarte podemos ver, a nuestra izquierda, los restos de un antiguo molino de agua y, enfrente de estas ruinas abandonadas, una placa conmemorativa en honor a Barandiarán y Aranzadi, que contribuyeron notablemente en los años 60 a la investigación arqueológica de las tierras situadas dentro de los términos del Parque Natural de Urkiola.
Pocos metros después de cruzar el puente, nos encontramos con una desviación a la derecha junto a un poste de señales que nos indica que la senda de la derecha se dirige a Txakurzulo (2´2 km) por la calzada (galtzadatik) siguiendo la GR 229, mientras que el camino cementado por el que caminamos conduce a Txakurzulo (5´4 km) por la pista (pistatik), siguiendo la PR- BI 86.
Continuamos de frente y, a medio kilómetro aproximadamente de donde se hallaba enclavada la ermita del Santo Cristo, nos volvemos a encontrar con otro poste de señales, situado un poco antes de una zona llana en la que hay habilitada una pequeña explanada de cemento donde también es posible dejar los coches.
Es precisamente en este punto donde se separa la pista que lleva a Txakurzulo del camino que conduce a Guenzelai (1´2 km por la PR-BI 95), situado a la izquierda, que es el que tomamos nosotros. Cruzamos una alambrada y continuamos por un sendero que serpentea, dirección SE, atravesando un bosque de hayas centenarias y, a continuación, un pinar. Atrás dejamos las impresionantes paredes macizas del Untxillatz bañadas por el sol de la mañana mientras contemplamos a nuestra izquierda la espectacular cresta rocosa del Astxiki envuelta en la penumbra.
Continuamos por la senda hasta que nos topamos con un desvío a la izquierda, señalizado con un hito. Si siguiéramos de frente llegaríamos a las campas de Artola (también conocidas como praderas de Genzelai) y, desde allí, podríamos proseguir nuestro camino hacia las campas de Pol-Pol. Pero no es éste nuestro objetivo del día de hoy, motivo por el que nos adentramos en la estrecha senda que se abre a nuestra izquierda y que avanza unos metros entre una espesa vegetación para salir poco después a terreno despejado y colocarnos enfrente de la espectacular muralla caliza que forman estos montes vizcaínos.
Cruzamos una alambrada por un paso habilitado para ello y ascendemos por una senda bien dibujada que avanza a nuestra izquierda y que nos deposita poco después en el collado de Artola, donde nos encontramos, junto a una torre de tendido eléctrico, con un nuevo poste de señales que nos indica que el Astxiki se encuentra a nuestra izquierda y el Alluitz a nuestra derecha. Pero si no quisiéramos ascender estas cumbres y continuáramos de frente, descenderíamos a la localidad vizcaína de Axpe, situada a 3´1 km de este punto, según nos indica el mencionado cartel.
Nosotros, evidentemente, decidimos continuar por la derecha siguiendo un sendero que, por la vertiente nordeste, lleva hacia una corta canal. Y lo que hasta ahora no había sido más que un bonito paseo se convierte de repente en una exigente travesía por terreno pedregoso y empinado que ascendemos, en ocasiones ayudados de las manos, siguiendo una senda que se dibuja entre la pedriza y tomando como punto de referencia un haya solitaria situada cerca de la cresta final. Una vez en ella nos reagrupamos y remontamos juntos los escasos metros que nos restan hasta la cima, coronada por un vértice geodésico y los restos de lo que en sus mejores tiempos fue un buzón.
Descendemos a continuación unos metros por la otra vertiente, donde se encuentra una placa conmemorativa en honor a una montañera erandiotarra, colocada allí por sus amigos en octubre de 1995. Y, de regreso ya a la cima del Alluitz, nos detenemos a contemplar la espectacularidad del conocido como Paso del Diablo (II sup.), situado a escasos metros del Alluitz, y podemos asimismo disfrutar de las espectaculares vistas que se nos abren en todas las direcciones: al SE el abrupto cresterío que desemboca en el Anboto,; al Oeste, el Saibi con su conocida cruz en la cima; al NO, el Astxiki, Untzillatz y Mugarra; al Norte, el valle de Atxondo envuelto en una fina cortina de lluvia; y, al fondo, la larga loma del Oiz salpicada de molinos de viento…
Tras unas fotos junto al vértice geodésico del Alluitz, vemos que la tormenta se acerca hacia nosotros y, aunque decidimos descender rápidamente, una corta pero intensa nevada nos sorprende en la cresta cimera. Afortunadamente, no dura más que unos escasos minutos y podemos realizar el resto del descenso con total tranquilidad.
Poco antes de llegar al collado de Artola detenemos nuestros pasos para almorzar y después continuamos el descenso hacia Atxarte siguiendo el mismo camino por el que habíamos subido, mientras nos congratulamos de que la lluvia, finalmente, haya decidido respetarnos el día de hoy.
Ruta en Wikiloc:
Domingo, 11 de marzo de 2012
DATOS DE LA RUTA:
ACCESO: Barrio de Cueto (247 m), situado a 1´7 km de la localidad vizcaína de Trucios-Turtzioz (desvío señalizado).
DESNIVEL POSITIVO: 828 m.
DISTANCIA: 12´23 km (ida y vuelta).
TIEMPO APROXIMADO: 3 h 50 min.
DIFICULTAD: Media.
El macizo de Los Jorrios, situado en el extremo occidental de Bizkaia, es un enclave de excepcional belleza e interés cultural y medioambiental en el que se mezclan amplios pastizales con un magnífico, desconocido e intrincado karst de 18 kilómetros cuadrados, el más extenso de toda la provincia. Dentro de este entorno privilegiado destacan la cumbre redonda y herbosa del Armañón y la pirámide rocosa y abrupta de Los Jorrios, las cimas más conocidas de este recóndito rincón vizcaíno que fue declarado Parque Natural en 2006.
Para adentrarnos en este paraje esculpido por la lluvia a lo largo de siglos tomaremos como punto de partida el barrio de Cueto, en la localidad vizcaína de Turtzioz, desde donde, tras remontar el barranco de Valnero del Pando por su margen derecha, se alcanza el collado conocido como Remendón o Berezal, punto de separación entre estas dos conocidas cimas centenarias.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:
Tras dejar nuestros vehículos convenientemente aparcados enfrente de la ermita de la Caridad, en el barrio trucense de Cueto, iniciamos la ruta muy contentos y animados porque, tras varios domingos de lluvia, todo parece indicar que hoy el tiempo nos dará al fin un respiro.
Caminamos primero por la carretera rumbo NO hasta que, unos metros más adelante, nos encontramos con un desvío. Continuamos por la ancha pista de cemento situada a la derecha, la cual va ascendiendo de manera suave y prolongada hasta desembocar en una nueva encrucijada de caminos. Tomamos la pista de cemento de la derecha, que pasa junto a una caseta de aguas, y continuamos ascendiendo hasta que llegamos a un collado desde el que se divisan el Armañón, a la izquierda, y la cumbre caliza del Los Jorrios, a la derecha.
Una vez llegados a este punto, decidimos continuar por la izquierda remontando para ello el barranco de Valnero del Pando por una ancha pista.
La pista por la que caminamos, que atraviesa amplios pastizales donde pasta tranquilamente el ganado, describe amplias zetas antes de depositarnos en un collado en el que nos encontramos con unos carteles de madera que nos indican que Turtzios (de donde venimos) se encuentra a 1 h 20 min siguiendo la GR 123; Ranero a 2 h 40 min por la GR 12; el Armañón a 15 min remontando la ladera herbosa que tenemos enfrente del cartel y Los Jorrios a 25 min si continuamos caminando por la derecha. Y, aunque nuestra intención inicial cuando salimos de Cueto era dirigirnos al Armañón, aquí mismo, junto a estas señales medio caídas y casi ilegibles, decidimos, tras una muy breve y consensuada deliberación, que el Pico de los Jorrios, con su espectacular estampa calcárea, nos llama más la atención que el Armañón. Y dicho y hecho: hacia Los Jorrios encaminamos nuestros pasos atravesando amplias campas antes de llegar, después de perder algo de altura, a la base de esta conocida cumbre vizcaína.
Allí, prudentemente, seguimos las marcas rojas y blancas y los cairns que permiten atravesar el karst sin problemas y nos depositan en la cima de Los Jorrios, coronada por un bonito buzón montañero colocado allí por el Sestao Alpino Club el 6 de marzo de 1983.
Tras las fotos de rigor, descendemos de nuevo al collado sorteando el laberinto calizo por la misma senda de subida y aprovechamos para tomar allí nuestro merecido almuerzo. A continuación regresamos de nuevo al collado donde se encontraba el poste de señales y, mientras que la gran mayoría decide iniciar el regreso a Cueto por la pista por la que hemos subido, unos pocos tomamos la determinación de rendirle una visita de cortesía al Armañón. Para ello ascendemos por la loma herbosa que se extiende frente a nosotros, cruzamos una alambrada que nos corta el camino por un paso habilitado para ello y continuamos caminando hacia la izquierda, dirección sureste, hasta alcanzar sin contratiempos la cumbre del Armañón, con su vértice geodésico, sus dos buzones montañeros y sus espectaculares vistas.
Las fotos acostumbradas en la cima y de nuevo hacia abajo. Pero, en lugar de regresar al collado desde el hemos iniciado la ascensión, descendemos por la otra vertiente del monte, cruzamos de nuevo la alambrada y, tras bajar una corta pero empinada pendiente, enlazamos con la pista que subía de Cueto y alcanzamos al resto del grupo, con los que finalizamos la bonita excursión del día de hoy.
Ruta en Wikiloc:
























