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Entradas con la etiqueta ‘Niños montañeros’

Domingo, 11 de diciembre de 2011

DATOS DE LA RUTA:

Buzón Candina

Buzón Salpico

ACCESO: La excursión comienza en el alto de Candina, en la carretera N-634, en el punto kilométrico 161, adonde se llega tras tomar la salida de Oriñón en la autovía y subir en dirección a Liendo, el último tramo del puerto de Candina. Una vez en el alto, el nuevo trazado de asfalto ha dejado, a la derecha y bien protegido por guardarraíles, un amplio tramo de la antigua carretera donde se puede aparcar, al pie de la misma ladera en la que comienza la caminata.

DESNIVEL POSITIVO: 450 aprox.

DISTANCIA: 12  km (ida y vuelta)

Peña  Candina es la cumbre más importante de un imponente macizo kárstico que se alza sobre el Cantábrico entre la ría de Oriñón y el valle de Liendo. La ascensión hasta ella se convierte en un agradable paseo entre rocas, picos y depresiones que ofrecen un paisaje difícil de encontrar en estas modestas altitudes, y en el que hubo una importante explotación minera de hierro. La caminata no ofrece mayores dificultades y solo en su tramo final, donde el karst domina el entorno y muestra su perfil más agreste, las afiladas rocas incomodan la marcha y conviene no salirse del camino señalado.

Descripción del recorrido realizado:

Hoy hemos quedado a las 10:15 h en la gasolinera de Arrigorriaga. Ya hemos decidido que no haremos la ruta que estaba prevista en el calendario ya que su proponente no puede acudir a la misma, por tanto, tenemos que decidir qué ruta haremos. Afortunadamente, resulta fácil tomar la decisión ya que hoy somos pocos los miembros de Menditxiki que hemos acudido a esta salida. Como pensamos que el tiempo va a ser mejor y más estable en la costa, decidimos subir al monte Candina desde el alto de Candina, repitiendo cumbre, aunque no recorrido, que hicimos hace poco más de un año.

Nos dirigimos por tanto al alto de Candina en la N-634 donde comienza nuestra ruta. Una vez aparcados los coches en la pequeña área de descanso y hechos los últimos preparativos comenzamos nuestra ruta tomando el sendero que comienza en el mismo aparcamiento NNO y no la pista que queda a la derecha NE. En un principio, el sendero no tiene ninguna marca ni indicación, sin embargo, más adelante comenzaremos a ver marcas blancas y rojas que con mayor o menor frecuencia nos acompañaran durante toda la ascensión.

Aunque humilde en su altitud, destaca esta montaña por la diversidad de sus paisajes y por la belleza de sus rincones. Como en otras moles calcáreas cantábricas, encontraremos en el camino un encinar del tipo calificado como relíctico. Es un testimonio de los antiguos bosques que cubrían la Península Ibérica en la época terciaria, hace millones de años; bosques muy similares a los que hoy en día encontramos en las islas macronésicas (las Canarias, las Azores, Madeira,…).

Dolina de Tueros

Hace un día perfecto para el montañismo el cielo se presenta cubierto por nubes altas y finas que dejan pasar unos tímidos rayos de sol, la temperatura es muy agradable y un suave viento del sur nos acompaña. La ruta comienza ganado altura con decisión por un sendero bien marcado, rodeados de encinas, argomas espinosas, brezos y helechos. Tras este primer repecho llegamos al primer collado para desembocar en el mundo kárstico de Candina. Según bajamos, a nuestra izquierda, aparece la primera gran dolina u hoya, la de Tueros. Estas dolinas son depresiones en forma de embudo originadas por el colapso de las cavidades subterráneas formadas por la disolución de las rocas calcáreas. En ella apreciamos un pequeño bosque donde contrastan las hojas verdes y perennes de las encinas con los tonos ocres y marrones que todavía conservan algunas hayas a pesar de lo avanzado del otoño.

Volvemos a ganar altura para llegar al segundo collado y la segunda hoya, que bordeamos por la derecha, esta vez sin perder altura, hasta llegar a dos encinas, superar un espolón rocoso y llegar al tercer collado y a la tercera dolina la de Falluengo la más grande y menos profunda. Desde aquí ya podemos ver el mar y el paisaje se torna grandioso y las vistas formidables, en cualquier caso, resulta extraño estar rodeado de un paisaje tan montañoso y agreste y sin embargo ver tan cerca el mar.

En esta hoya podemos ver varias simas y restos de antiguas edificaciones que pertenecieron a la importante explotación minera que hubo en este inhóspito lugar. La mañana ha ido avanzando y en las ruinas de una de estas construcciones decidimos parar para tomarnos un merecido tentempié y hacer un pequeño descanso. Desde nuestra posición podemos apreciar los restos del muro de piedra que servía para sujetar el camino por donde transitaban las vagonetas que trasportaban el mineral de hierro. Disfrutamos enormemente del paisaje y de las vistas en esta agradable mañana de finales de otoño mientras los más pequeños lo pasan en grande subiéndose a los muros de la antigua construcción y jugando en una cercana y pequeña cueva.

Tentenpie

Ellos juegan

Tras este descanso continuamos nuestro camino. En breve nos incorporamos al camino de las “vagonetas”, y torcemos a la izquierda dirección O. Conviene estar atentos a la vuelta en este punto, ya que si no nos fijamos bien es fácil continuar bajando por este camino dirección este y obviar el sendero por el que hemos venido. Por este cómodo camino y entre la roca caliza que todo lo inunda llegamos a otro collado, en este y pintada en la roca en rojo hay un indicación en la que se lee “cima” con un flecha. Cogemos así esta desviación (izquierda) para seguir las marcas rojas y blancas, a partir de aquí muy abundantes, y dejar atrás el camino de las vagonetas por el que volveremos. Siguiendo las marcas, entre afiladas rocas, vamos avanzando hasta el pie de la cresta cimera. Sin pérdida posible y disfrutando de cada vez mejores vistas, cambiamos de vertiente por un paso bien señalizado y tras un breve repecho hollamos la cumbre, Peña Candina 476 m. Las vistas son sencillamente impresionantes, Laredo, El monte Buciero, el Valle de Liendo, la playa de San Julián, Islares, Punta Galea, Cabo Villano, Pico Cerredo, Gorbea… A nuestro pies hacia el este una nueva depresión, Hoya Negra donde destacan dos grandes aberturas en la roca, Los Ojos del Diablo.

Tras las fotos de rigor, el deleite de las inmejorables vistas adornadas con el majestuoso vuelo de los buitres que por estas montañas anidan, continuamos por la cresta hacia el cercano Salpico, tras breve caminata llegamos a la cumbre, 482 m, coronada por un curioso buzón con forma de perro. En vez de desandar el camino bajamos directos hacia los Ojos del Diablo siguiendo las trazas de un estrecho sendero para llegar al fondo de la Hoya Negra y dirigirnos a una zona de rocas y hierba cercana a los ojos del diablo.

En la cima del Candina

Decidimos comer en este lugar y como siempre salen de nuestras mochilas una gran variedad de alimentos, incluida una tarta, todo ello regado, como no, con un buen vino. Por supuesto no falta, tampoco, el café, la tertulia y los juegos de los más pequeños. Tras la comida decidimos visitar los famosos Ojos del Diablo, que a ninguno nos dejan indiferentes. Otra vez las vistas nos sorprenden, la “caída” de más de 400 mts de desnivel a la cercana cala de Sonabia, resulta sobrecogedora y el paisaje sorprendente, sobre todo, visto a través de los “ojos”. Desandamos nuestros pasos hasta el lugar donde hemos comido, recogemos nuestras cosas e iniciamos el regreso. Por el fondo de la hoya, transita el camino de las vagonetas y que siguiéndolo dirección sur llegaremos hasta el collado donde se encuentra la señal en la roca que indica la dirección a la cima. A partir de aquí solo tenemos que desandar el camino de esta mañana y por supuesto estar atentos al lugar donde hay que abandonar el camino de las vagonetas y torcer a la derecha. Por supuesto, nosotros no nos equivocamos, pero para evitar que le suceda a algún otro montañero, como nos pasó a nosotros el año pasado, y termine bajando a Sonabia por un inclinadísimo, peligroso y expuesto sendero, decidimos hacer un pequeño hito que señale este cruce. De esta forma y disfrutando de este hermoso entorno llegamos al aparcamiento cuando ya va cayendo la tarde.

Ojo del diablo

Gran roca

Playa Sonabia

Domingo, 27 de noviembre de 2011

DATOS DE LA RUTA:

Cima del Alleko

ACCESO: Alto del puerto de Lizarrusti (622 m), situado en la NA-120 que une la localidad guipuzcoana de Beasain con Etxarri Aranatz, en Navarra.

DESNIVEL POSITIVO: 417 m.

DISTANCIA: 7´15 km (ida y vuelta).

TIEMPO APROXIMADO: 2 h (1 h 10 min de ascensión).

DIFICULTAD: Ascensión fácil, si bien es conveniente no internarse en el hayedo en días de niebla.

Enclavado dentro de los límites del Parque Natural de Aralar, es el Alleko una modesta y poco frecuentada cumbre de 1.108 m que sirve de frontera natural entre las provincias de Gipuzkoa y Navarra. Pese a no ser una cima destacable, su visita nos adentra en un interesante paisaje cuajado de hayas y laberínticos karsts de indiscutible e incuestionable belleza.

Descripción del recorrido realizado:

Aparcamiento en Lizarrusti

Dejamos los coches en un amplio aparcamiento situado a la izquierda del Centro de Interpretación del Parque Natural de Aralar, que se levanta en el puerto de Lizarrusti, una de las puertas de acceso más habituales a algunas de las grandes cimas de la sierra de Aralar, como el Putterri, Pardarri, Ganbo, o Irumugarrieta, entre otras. No obstante, nuestro objetivo del día no va a ser ninguna de las cumbres citadas sino el modesto Alleko. Porque no hay monte que no se merezca una visita.

Y para alcanzar este objetivo del día llevamos grabados dos tracks diferentes en dos GPS distintos, de lo cual se deduce que la ascensión al Alleko desde Lizarrusti puede llevarse a cabo de distintas maneras. Y, como es preciso elegir una de ellas, optamos por la que mejor nos parece y comenzamos a andar.

Cruzando la puerta de madera

Así que cruzamos una puerta de madera situada detrás del Centro de Interpretación del Parque Natural de Aralar y comenzamos la excursión siguiendo una pista balizada con las marcas rojas y blancas de la Vuelta a Aralar (GR 20.1) que avanza dirección noroeste,  la cual conduce también al embalse de Lareo. Esta pista, de tierra y gravilla, avanza entre árboles para más adelante estrecharse al llegar a la altura de la muralla caliza del Lizarrustiko Haitzak (750 m), donde se han abierto algunas vías de escalada deportiva.

Antes de llegar a un estrecho túnel horadado en la roca, nos encontramos a la derecha con un sendero que, según un cartel allí situado, tiene como destino el Allekoko borda, situado 26 min de caminata y 700 m de desnivel.

Desvío

Cartel

Tomamos este estrecho sendero de tierra y hierba que sortea entre zig-zags un fuerte desnivel antes de depositarnos en lo alto de un bosque. Lo cruzamos de frente siguiendo un hito allí situado y las marcas verdes y blancas. Craso error, porque muy pronto nos percatamos de que nos estamos desviando de nuestro objetivo. Así que, llegados a este punto, sólo nos quedan dos opciones: o nos damos la vuelta o improvisamos sobre la marcha. Y optamos por la segunda alternativa.

Por el bosque

Así que giramos a la izquierda abandonando esas marcas verdes y blancas que nunca debimos seguir y caminamos por el bosque sin ninguna referencia más que nuestra propia intuición. Sorteamos poco después un resalte de roca y llegamos a un cortado desde el cual se ve en la lejanía el embalse de Lareo a nuestra izquierda, el Aratz y el Aizkorri a nuestras espaldas y la característica silueta del Beriain a nuestra derecha. Podría ahora hablar aquí de la espectacularidad de las vistas y de la grandiosidad del paisaje, pero omitiré cualquier alusión que pueda pecar de cierto tono lírico porque luego hay algunos que yo me sé que me toman el pelo, los muy traidores.

Tras un pequeño descansito y unas risas que nos echamos a cuenta de las ocurrencias que tienen algunos hablando con los talkies, seguimos avanzando por este inmenso bosque de hayas dirección este hasta que llegamos –a mí me pareció que milagrosamente, pero algunos lo tenían muy claro– a la cima del Alleko, coronada por dos buzones montañeros, que representan un caserío y un reloj de sol, y los restos de lo que en sus mejores tiempos sería un vértice geodésico.

Unas fotos en la cumbre y a comer, que el hambre apremia.

En la cumbre del Alleko

Y, tras la opípara comida de costumbre, decidimos regresar a Lizarrusti siguiendo el segundo track que teníamos grabado en el otro GPS. Más que nada por variar un poco.

Camino de descenso

Así que descendemos del Alleko por el lado opuesto al que hemos subido, dirección este, con los ojos puestos en el Puttarri, que –dicho sea de paso– en otra ocasión no se nos escapa. Y cuando todavía no hemos caminado más que unos pasos, el GPS nos dice que debemos torcer a la izquierda y miramos a la izquierda y resulta que hay un sendero. Qué curioso. Caminamos otros pasos más y el GPS nos dice que debemos comenzar a descender por nuestra derecha. Y entonces dirigimos nuestros ojos a la derecha y resulta que hay otro sendero. Sorprendente, pero cierto. Hay que ver qué listos son los GPS.

Así que, obedientes que somos, comenzamos a descender por donde nos ha dicho nuestro aparatito electrónico a través del bosque siguiendo los mugarri que marcan la frontera entre Gipuzkoa y Navarra, hasta que llegamos a una ancha pista que corta perpendicularmente la senda apenas dibujada entre las hojas caídas de los árboles por la que descendíamos.

Aquí el GPS nos dice que debemos torcer a la derecha. Y así lo hacemos. Y a partir de aquí el camino es evidente: sólo hay que seguir las marcas rojas y blancas profusamente diseminadas en medio del espectacular hayedo vestido de ocres otoñales que nos acaban depositando sin problemas en el parking de Lizarrusti. Hemos llegado a él por el lado opuesto al que hemos subido describiendo así una interesante ruta circular. Fin de la excursión. Objetivo cumplido.

Sábado, 26 de noviembre de 2011

DATOS DE LA RUTA:

Beriain

ACCESO: Unanu (640 m), pequeña localidad enclavada en pleno corazón del valle de Ergoiena, en la Comunidad Foral de Navarra.

DESNIVEL POSITIVO: 924 m.

DISTANCIA: 11 km 200 m (ida y vuelta).

TIEMPO APROXIMADO: 2 h 15 min  de ascensión (1 h 55 min al Ihurbain y 20 min más al Beriain).

DIFICULTAD: Media. Pendientes de fuerte desnivel y presencia de piedra suelta en el último tramo, lo cual puede dificultar el ascenso y el descenso.

El Beriain, conocido popularmente como San Donato debido a la ermita del mismo nombre erigida en su cumbre, es el punto álgido de la impresionante y majestuosa sierra de Andia. Se trata de una montaña de espectacular belleza que emerge desafiante desde el fondo del valle como un gigantesco coloso de piedra que parece querer tocar el cielo con la punta de sus dedos rocosos.

La ascensión a esta altiva montaña de llamativa estampa puede llevarse a cabo desde distintos puntos de la geografía navarra (puerto de Lizarraga, Huarte Arakil, Goñi…), si bien nosotros hemos optado en esta ocasión por la tradicional subida desde el pueblo de Unanu, siguiendo para ello un sendero siempre ascendente que serpentea entre hayas y sortea una aparentemente infranqueable muralla rocosa para acabar depositándonos en una amplia meseta con forma de buque en cuya proa se sitúa la punta del Ihurbain, y en cuya popa se alza la ansiada cumbre del Beriain y su famosa ermita.

Buzón del Ihurbain

Cumbre del Beriain

Descripción del recorrido realizado:

Dejamos aparcados los coches junto a la iglesia de Unanu, en la calle San Pedro, y desde allí nos dirigimos hacia la parte alta del pueblo, siguiendo para ello una calle cementada. Muy pronto desaparece el cemento para dar paso a una amplia pista forestal de tierra y gravilla que asciende en suave pendiente describiendo amplias curvas. Llegamos así en pocos minutos a una portada metálica de color verde que cruzamos para seguir avanzando por la pista mientras contemplamos, admirados, los impresionantes farallones rocosos del Ihurbain, que se alza como una muralla inexpugnable por encima de nuestras cabezas.

Portada metálica

Hacia el Beriain

Al cabo de unos 25 minutos la pista por la que caminamos nos deposita junto a la fuente Iturtxiki, a 815 m de altitud. Junto a ella hay un pequeño rellano donde nos encontramos con varios coches aparcados. Obviamos la pista situada enfrente de la fuente, que gira a nuestra derecha, y continuamos de frente dirección norte.

Desvío a la izquierda

Pocos metros después abandonamos la pista para internarnos, dirección NE, en un sendero de tierra situado a nuestra izquierda, señalizado con un hito. Comienza en este momento una prolongada pendiente que cruza el hayedo y que muy pronto desemboca en otro sendero que lo corta perpendicularmente. Continuamos nuestra marcha por la izquierda siguiendo una senda que discurre entre este magnífico bosque de hayas, la cual va ganando altura de forma progresiva hasta llegar a un amplio rellano herboso y despejado (997 m), enfrente del cual se puede ver con total claridad la pequeña senda que serpentea entre las rocas para superar la impresionante muralla rocosa del Ihurbain y del Beriain.

Último tramo de la ascensión

Un pequeño descanso para reponer fuerzas antes de dirigir nuestros pasos hacia esa estrecha senda, hoy bastante concurrida. El ascenso por ella lo hacemos con evidente lentitud. Ya se sabe: la roca, que está bastante suelta; el calor, que aprieta un poco a pesar de ser finales de noviembre; la noche anterior en el albergue de Etxarri-Aranatz, que ha sido poco reparadora para algunos… En resumen: excusas.

No obstante, seguimos avanzando, siempre mirando al frente, como tiene que ser, y conseguimos finalmente superar el paredón inmenso que nos separaba del portillo de Unanu (1.405 m), una amplia meseta herbosa a cuya izquierda se encuentra la punta del Ihurbain y a cuya derecha divisamos ya con total claridad la ermita de San Donato, en la cima del Beriain.

Una vez llegados al borde superior de esta sierra decidimos dirigirnos primero hacia el Ihurbain, para lo cual giramos a la izquierda, dirección oeste y, tras caminar primero por hierba y atravesar después un lapiaz que se encuentra pegado a la arista cimera, alcanzamos la cima del Ihurbain (1.420 m), punto extremo de la meseta desde el cual podemos disfrutar de una espectacular vista aérea sobre la Sakana. Un buzón metálico colocado allí por el Baskonia M.T. en julio de 2002 nos recibe en la cumbre.

En la cima del Ihurbain

Tras unas fotos de rigor que den fe de que hemos pasado por allí, algunos continúan caminando por la arista movidos por la curiosidad de ver de cerca el canal que se abre como una profunda herida en el espolón oeste del Ihurbain. Mientras tanto, otros, menos curiosos ellos, esperan junto al buzón del Ihurbain el regreso de los demás.

En la ermita de San Donato

Y, una vez reunidos de nuevo, retomamos nuestros pasos y nos dirigimos hacia la ermita de San Donato, que se sitúa junto a la cumbre del Beriain, adonde llegamos, después de superar un pequeño repecho final, justo a la hora apropiada para comer. Las vistas que pueden contemplarse desde allí compensan todo el esfuerzo realizado: montes que ya hemos visitado en otras ocasiones, como Peña Izaga, San Cristóbal, Moncayo, Aratz, Aizkorri … Y otros muchos que nos están esperando todavía.

Y tras degustar nuestras viandas junto a la ermita, nos dirigimos hacia el buzón y el vértice geodésico del Beriain (1.492 m), desde donde podemos seguir disfrutando de una amplia y espléndida panorámica que se abre en todas las direcciones: desde las cumbres atlánticas a los montes de la Ribera Navarra, y desde las lejanas montañas de la Cordillera Ibérica hasta las remotas cumbres de Pirineos, hoy resplandecientemente nevadas.

En la cumbre del Beriain

Y, tras disfrutar de esta agradable jornada montañera, emprendemos el regreso a Unanu siguiendo el mismo camino por el que habíamos venido. Pero todavía nos esperaba antes de llegar al pueblo un regalo inesperado: los colores rojizos y anaranjados del atardecer abrazando con dulzura las duras paredes rocosas del Ihurbain. Un espectáculo impresionante muy difícil de olvidar.

Beriain al atardecer