Entradas con la etiqueta ‘Salidas al monte’

Domingo, 9 de mayo de 2010

                           Río Sabando

Río Sabando

Hora y lugar de encuentro: A las 10:30 en la gasolinera que está a la altura de Arrigorriaga, en la AP-68. Y a las 12 en Antoñana (Araba).

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Antoñana (Araba). Para llegar allí en coche desde Bilbao hay que coger la AP-68, tomar después la salida 5 para incorporarse a la N-622 (autovía de Altube) y a continuación coger la N-1 dirección Pamplona/Iruña. Un vez en la N-1 nos desviaremos para tomar la salida 357 (Arkaute, Lizarra/Estella) e incorporarnos a la A-2134. Posteriormente tomaremos la N-104 y después continuaremos por la A-132  hacia el puerto de Azaceta. Después de descenderlo y atravesar las localidades de Virgala, Maeztu y Atauri llegaremos a nuestro destino.

Desnivel aproximado: 40 m.

Distancia: 4 kilómetros (ida y vuelta).

Tiempo aproximado: 45´ en total.

Dificultad: Muy fácil.

                            Antoñana

Antoñana

La villa fortificada de Antoñana, enclavada en plena comarca de la Montaña Alavesa, fue fundada por Sancho el Sabio en 1182 y desde entonces ha sabido conservar inalterable y eterno el encanto medieval que embruja a todos sus visitantes: sus estrechas callejas, la preciosa iglesia de San Vicente Mártir, su impresionante Casa-Torre del siglo XII, la Torre Fortaleza de los Hurtado de Mendoza y, sobre todo, sus arcos de entrada en la parte sur y los restos de su recinto amurallado, testimonios históricos de la importantísima función defensiva que tuvo esta villa en la antigüedad.

Desde este precioso pueblo alavés arrancan hoy en día diversas rutas que permiten atravesar maravillosos paisajes naturales. Nosotros en esta ocasión nos hemos decantado por un suave y tranquilo paseo que conduce a la cascada de Aguaqué, un rincón paradisiaco escondido entre la espesura de una vegetación exuberante.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

No hay más que unas pocas plazas disponibles en el pequeño parking situado a la entrada de Antoñana, razón por la que algunos de los nuestros deben entrar en el pueblo y dejar aparcados los coches donde buenamente pueden. Y mientras todos nos preparamos para iniciar la marcha, descubrimos justo enfrente del parking un pequeño local donde alquilan bicicletas, hecho que los niños aprovechan para ejercer su derecho a opinar y a decidir. Y fruto de ello esta salida de Menditxiki se convierte en la primera ruta del año realizada en bicicleta por los niños.

Así que, una vez montados sobre dos ruedas algunos y sobre dos piernas los demás, nos dirigimos a la Plaza de Mayo, donde destaca la iglesia parroquial y La Fuente de Abajo. Girando a la derecha, por la calle Arrabal, el viandante puede encontrar un poste con indicaciones de las diversas rutas que desde allí se pueden tomar. No obstante, nosotros nos adentramos por la calle de la izquierda, atravesando las murallas de Antoñana y realizando un pequeño recorrido que nos permite disfrutar de la belleza de los rincones de este pequeño pueblo alavés, hasta que al cabo de unos minutos desembocamos en la pista cementada donde se encuentra el poste indicador anteriormente mencionado.

                     Hacia la Plaza de Mayo

Hacia la Plaza de Mayo

                   Calle e iglesia de Antoñana

Calle e iglesia de Antoñana

A partir de este momento continuamos por la pista dirección norte dejando atrás el pueblo. Unos 350 metros después abandonamos esta pista para tomar una desviación a la derecha en cuyo inicio un poste de madera indica que caminamos por una pista apta para BTT. Esta pista, de tierra, hierba y piedras, va poco a poco internándose en una zona boscosa y finaliza en una bifurcación. Tomamos el estrecho sendero de la derecha que nos conduce a un pequeño y caudaloso canal de agua, la acequia de Aguaqué, construida con el propósito de aprovechar el salto de agua para regar las huertas de Antoñana.

                      Primera desviación

Primera desviación

                      Acequia de Aguaqué

Acequia de Aguaqué

                      Segunda desviación

Segunda desviación

Caminamos al lado del canal de agua rodeados de hayas y unos 150 metros después nos encontramos con un cartel de madera donde aparece escrito el nombre de la cascada que da fama a este escondido y recóndito lugar: Aguaké. Descendemos por un estrecho sendero que encontramos un poco más adelante y nos detenemos en una amplia zona rodeada de una espectacular vegetación, donde es posible respirar una paz y un silencio sólo interrumpido por el sonoro y armónico sonido de las aguas del río Sabando.

El famoso salto de agua se encuentra situado al otro lado del río. Cuando éste no baja tan crecido como hoy es posible encontrar algún lugar donde poder vadearlo y acceder al otro lado. Pero las intensas lluvias que han caído durante esta semana han propiciado que el caudal del río baje bastante crecido, lo cual convierte en tarea un tanto difícil para el día de hoy alcanzar la otra orilla.

No obstante, con cascada o sin ella, el entorno no deja de ser espectacular. A nuestra izquierda una imponente muralla de roca caliza se erige inexpugnable como una inmensa fortaleza por cuyas grietas el río encuentra caminos por los que abrirse paso. Y, rodeándolo todo, árboles de singular belleza se elevan hacia el cielo convirtiendo este umbrío lugar en una paradisiaco lugar de recogimiento.

                                  Cartel

Cartel

                        Río Sabando

Río Sabando


Después de disfrutar un buen rato del silencio y la belleza que envuelve este pequeño rincón de Álava, emprendemos el regreso a Antoñana tomando el mismo camino por el que habíamos venido.

                        Ruta realizada

Ruta realizada

                       Perfil Antoñana-Aguaqué

Perfil Antoñana-Aguaqué

Y de Antoñana partimos hacia el cercano pueblo de Santa Cruz de Campezo, donde nos está esperando dentro del restaurante Ibernalo una mesa en torno a la cual podemos celebrar todos juntos el primer cumpleaños de Menditxiki.

Domingo, 02 de mayo de 2010

Cruz del Gorbeia

Cruz del Gorbeia

Hora y lugar de encuentro: A las 08:30 en Pagomakurre, al cual se accede desde Areatza-Villaro (Bizkaia) tomando una pista asfaltada que se encuentra frente a la iglesia.

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Desde Pagomakurre.

Desnivel: 601 m.

Tiempo aproximado: 1 h 40´ de ascensión.

Dificultad: Media

El Gorbeia es el monte más alto de Bizkaia (5.095 pies desde el nivel del mar, según el diccionario de Madoz) y forma parte de los cinco montes bocineros de la provincia ya que desde este se convocaban Juntas Generales de Bizkaia mediante hogueras y toque de cuernos durante la Edad Media.

Está situado en el parque natural que lleva su nombre y se encuentra a caballo entre las provincias de Araba y Bizkaia. Su herbosa cima está presidida por una cruz metálica que se quiere asemejar a la torre Eiffel. Los pies norte y este están en suelo alavés mientras que los pies sur y oeste en suelo vizcaino. Esta no es la cruz original ya que en noviembre de 1901 fue colocada la primera y que solo duró un mes en pie, como predijeron los pastores. La segunda fue colocada en octubre de 1903 y fue bendecida por aguas del río Jordán, pero tampoco aguantó mucho. La culpa de que se cayera, en febrero de 1906, fue un vendaval.

Hay muchos y diversos caminos para acceder al Gorbeia. Nosotros, una vez más, lo haremos desde Pagomakurre.

Descripción del recorrido realizado:

No voy a describir el recorrido ya que el 22 de noviembre del 2009, hicimos el mismo y podéis consultarlo pinchando debajo de la fecha.

Lo que sí os voy a contar es lo que hemos hecho hoy a pesar de que nos ha salido un día muy nubloso, lluvioso y desapacible.

Día desapacible

Día desapacible

Hacía la cima

La lluvia

Por el camino

La niebla

Con parguas

Con paraguas

Una nueva menditxiki (bueno, no tan nueva), nos informó que este día se celebraba la “fiesta de los montes Bocineros” y claro está, donde hay fiesta allá vamos nosotros.

Aunque este día teníamos previsto la subida al Gorbeia, dicho acontecimiento nos obligaba a madrugar más de lo habitual pero aún así la ocasión merecía la pena.

Quedamos, pues, a las 8:30 en Pagomakurre ya que a las 10:00 era la hora para la concentración en Egiriñao y la posterior ascensión a la cima. A las 11:00 se tocaba el cuerno, como se viene haciendo desde 2004.

Campas de Arraba

Campas de Arraba

Subíamos animados y contentos, unos imitaban el cuerno con las manos, otros tatareaban animadamente “Raindrops keep falling on my head” la música de, “Dos hombres y un destino”, y los niños no se quejaron ni una sola vez. Sabían que era un día especial, que la marcha iba a ser más dura de lo habitual, pero que la recompensa también iba a ser mayor.

Hacía Egiriñao

Hacía Egiriñao

Llegamos a Egiriñao a las diez en punto “punta puntorum”, pero la concentración ya se encaminaba hacía el Gorbeia, por lo que nosotros hicimos lo propio y comenzamos a subir sin ningún tipo de descanso. ¡Queríamos estar a las once en la cruz para ver el toque de cuernos!

Un menditxiki con el cuerno

Un menditxiki con el cuerno

Algunos se quedaron en Egiriñao, otros llegaron al collado del Aldamin y los más valientes subieron a la cima,llegando cinco minutos antes del acontecimiento.

Una menditxiki con el cuerno

Una menditxiki con el cuerno

En la cima pudimos ver como diferentes personas tocaban el cuerno, incluidos nuestros pequeños menditxikiak. Hubo “aurresku” y otros bailes. A continuación sonaron varias bocinas y nos despedimos hasta el año que viene en el Kolitza. ¿Iremos?

Aurresku

Aurresku

A la bajada, los que nos habíamos quedado en el collado del Aladamin y en Egiriñao ayudamos a la organización, el Club Ganzabal, a repartir el regalo (una cantimplora) y ritmo de “txakoli-txakoli” que cantaba nuestra “navarrica”, servíamos vasitos del apreciado vino a todo aquel que bajaba de la cima.

Hamaiketako

Hamaiketako

Tomamos el aperitivo acompañado del txakoli, vimos cómo dos montañeros tocaban los cuernos mientras un grupo de jóvenes bailaban a su son, el cual algunos queríamos imitar, e iniciamos el descenso hacia el refugio de la federación, donde nos esperaban otros componentes del grupo que habían iniciado la marcha hacía el Gorbeia un poco más tarde. Aquí tomamos unos calentitos vasos de leche y café que nos sirvieron de impulso para hacer la bajada hacia los coches con la intención de comer en los merenderos de Pagomakurre, si el tiempo nos acompañaba. Y nos acompañó, sí. Nos permitió comer, hacernos unas fotos y charlar un “ratico”, porque enseguida empezó a bajar la temperatura y amenazaba con llover, otra vez.

Comiendo

Comiendo

Yo diría, para terminar, que el madrugón ha merecido la pena, a pesar de la lluvia, del frío y de que algunos nos hemos quedado con pena de no haber llegado a la cima. No importa, el Gorbeia está ahí para cuando queramos repetir.

Domingo, 25 de abril de 2010

                     Buzón del Indiagana

Buzón del Indiagana

Hora y lugar de encuentro: A las 9:45 en la gasolinera que está a la altura de Arrigorriaga, en la AP-68. Y a las 10:45 en Azáceta-Azazeta (Araba).

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Azáceta-Azazeta, un pequeño pueblo situado a 815 m. de altitud perteneciente al ayuntamiento de Arraia-Maeztu (Araba). Para llegar allí en coche desde Bilbao hay que coger la AP-68 (dirección Vitoria-Gasteiz), tomar después la salida 5 para incorporarse a la N-622 y a continuación coger la N-1 dirección Pamplona/Iruña. Un vez en la N-1 nos desviaremos para tomar la salida 357 (Arkaute, Lizarra/Estella) e incorporarnos a la A-2134. Posteriormente tomaremos la N-104 y después continuaremos por la A-132 hacia Estella. Esta carretera nos conducirá al alto del puerto de Azazeta y, pocos kilómetros después, nos depositará en el pueblo de Azazeta.

Desnivel: Unos 400 m.

Tiempo aproximado: 1 h. 30´ de ascensión a las dos cumbres.

Dificultad: Fácil.

                      Cumbre del Itxogana

Cumbre del Itxogana

El Itxogana y el Indiagana se elevan en los Montes de Vitoria, a escasos kilómetros de la capital alavesa. El ascenso a estos dos singulares montes puede llevarse a cabo desde los pueblos de Jaúregui y Gauna, situados en plena Llanada Alavesa, si bien es también bastante habitual emprender la marcha a pie partiendo del alto del puerto de Ozazeta o del pueblo del mismo nombre, situado a pocos kilómetros del puerto. Para esta ocasión, nosotros, de entre todas las posibilidades, hemos optado por iniciar nuestra marcha montañera tomando como punto de partida el bonito y cuidado pueblo de Ozáceta-Ozazeta.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

                       Subiendo por la calle Mediodía

Subiendo por la calle Mediodía

Dejamos los coches aparcados donde podemos, porque el pueblo es pequeño y mucho sitio no hay. No obstante, la mayoría de los asistentes consigue aparcar justo a la entrada de Azáceta, junto a una fuente que –al parecer– lleva por nombre El Lavadero de Azazeta. Así que los demás, tras calzarnos las botas y colocarnos las mochilas a la espalda, nos reunimos en este punto y, una vez allí, cruzamos la carretera general (después de mirar a ambos lados, que somos muy cautos y precavidos) y giramos a la izquierda por una calle cementada. Un cartel nos indica que nos encontramos en la calle Mediodía (Eguzki kalea) y un libro que llevamos nos informa que por allí vamos bien. Así que adelante.

La calle finaliza en una ancha pista de tierra y piedras que asciende muy suavemente por terreno despejado y nos conduce directamente a una bifurcación. Allí cogemos la pista de la derecha, porque así nos lo indica el citado libro, cruzamos una portada metálica de color verde allí situada y, nada más hacerlo, nos encontramos de nuevo con dos posibles caminos: el libro nos dice que tomemos el de la izquierda y un mapa que también llevamos encima nos aconseja que cojamos la pista de la derecha. Y como alguna decisión hay que tomar, lo que hacemos es guardar el libro en la mochila y continuar por la pista de la derecha. Pero que nadie interprete estas líneas como una incitación subversiva a desconfiar de los libros: la pista de la izquierda también conduce al Indiagana y al Itxogana, pero conduce tan rápidamente a estos dos montes que mejor dejaremos esta segunda alternativa para otra ocasión en la que estemos más cansados y con menos ganas de andar.

                  Junto a la primera puerta verde

Junto a la primera puerta verde

                   Después de cruzar la puerta verde

Después de cruzar la puerta verde

Cogemos, por tanto, la pista de la derecha y nos adentramos a partir de este momento en una zona arbolada y sombría, cosa que se agradece teniendo en cuenta el día caluroso con el que hemos amanecido hoy. Seguimos de frente por la pista sin desviarnos en ningún momento, a pesar de los caminos a derecha e izquierda que nos encontramos a nuestro paso y que algún que otro de nosotros sugiere seguir. Y es que es normal tener dudas porque por aquí ni hitos ni señales ni nada de nada. Es decir, marcas = 0. Y las bonitas hayas que nos rodean mucha sombra dan, es cierto, pero escasa visibilidad. No obstante, el aguerrido montañero que, mapa en mano, nos va guiando en el día de hoy con su llamativo sombrero de colorines nos dice que mejor seguir de frente sin tomar ningún desvío y que así llegaremos enseguida a otra portada metálica…

… Y llegamos. Es curioso. Siempre me ha asombrado la capacidad que tienen algunos para interpretar mapas. De mayor quiero ser como ellos.

Bueno, pues sigo contando.

                   Junto a la segunda puerta verde

Junto a la segunda puerta verde

Estábamos en que habíamos llegado a otra puerta metálica. También de color verde, como la primera. Así se consigue que se mimetice con el paisaje. ¿Y hay que cruzarla? Pues no. Justo al llegar a su altura hay que coger un sendero a la izquierda (aquí sí que hay un hito) y continuar por él paralelos a una alambrada. Un poco más adelante, cuando la alambrada nos corta el paso, la cruzamos y ya estamos en el Indiagana, a 1.099 m. de altitud. “¿Por qué os paráis?” – pregunta algún despistado (concretamente, yo) que no se ha percatado todavía del curioso buzón verde que se encuentra en el suelo–. Un buzón, por cierto, con la forma del Atomium de Bruselas que despierta un gran interés entre los niños, interés que desaparece repentina y drásticamente cuando se dan cuenta de que es mucho más interesante la gigantesca haya que se alza al lado del buzón y por la cual se puede trepar. Así que con algunos en el suelo y otros encaramados en el árbol, nos sacamos unas fotos.

                      En el Indiagana

En el Indiagana

Y ahora camino del Itxogana.

                          Desviación a la derecha

Desviación a la derecha

Para ello saltamos la alambrada por otro paso situado a la izquierda del buzón del Indiagana y seguimos dirección NO. El sendero, que desciende entre hayas y después llanea, está plagado de hitos, así que no tiene pérdida (salvo en caso de niebla, que no es el caso que nos ocupa). Y así, caminando poco a poco, llegamos a un claro en el bosque, donde tomamos un tentempié para después continuar caminando por el mismo sendero hasta que tomamos una desviación a la derecha, marcada con un hito bien grande y un palo, para que nadie se despiste.

Este sendero desciende de forma bastante acusada durante unos metros para posteriormente ascender muy suavemente. Desembocamos poco después en una pista y continuamos de frente, siguiendo las indicaciones de un hito que alguien puso allí muy amablemente. Caminamos ahora por una pista más ancha que poco después tenemos que abandonar para tomar otra desviación a la derecha, también marcada con un hito. Pasamos junto a un pequeño cartel de madera pegado al suelo en el que se puede leer “ermita” y muy poco después ya podemos divisar a escasos metros de nosotros la cumbre del Itxogana (1.062 m), con su cruz de hierro y su vértice geodésico.

Bajo la cruz que corona la cumbre del Itxogana descubrimos una placa colocada allí en marzo de 1995 en memoria de un montañero, además de un buzón que, adosado a la mole de hormigón que sostiene la cruz, fue allí incrustado por el club de montaña Manuel Iradier en mayo de 1951. Mucho ha llovido desde entonces y el óxido no perdona, ciertamente.

                     Buzón del Itxogana

Buzón del Itxogana

                      Nosotros en el Itxogana

Nosotros en el Itxogana

Después de disfrutar de las bonitas vistas de la Llanada Alavesa que nos regala la cima del Itxogana, decidimos acercarnos a la ermita a comer. Para ello nos aproximamos hasta el cartel de madera por el que antes habíamos pasado y descendemos por el sendero allí marcado. En muy poco tiempo estamos ante la bonita y majestuosa ermita de San Bitor o San Vitor (945 m), rodeada de unas amplias campas provistas de mesas, sillas y asadores, además de una seta y dos caracoles de madera. Un entorno precioso y acogedor donde todos damos rienda suelta a nuestras ganas de comer y los niños a sus ganas de jugar.

                         Ermita de San Bitor

Ermita de San Bitor

                                Comiendo

Comiendo

Después, con el estómago bien lleno, retomamos la senda por la que habíamos bajado hasta llegar de nuevo al letrero de “ermita”. Algo más adelante tomamos una pista que describe un giro de 180º hacia la izquierda y continuamos por ella hasta que desembocamos en otra pista. Allí giramos a la derecha y, al llegar a otro cruce un poco más adelante, volvemos a tomar el vial de la derecha (hito), el cual, tras un suave pero prolongado descenso, nos deposita junto a la primera portada verde que habíamos cruzado al inicio de la marcha. Es decir, hemos bajado por la pista que habíamos desechado al subir, completando así un bonito, entretenido y arbolado recorrido circular. Felicidades para el guía de hoy.