Rutas por mes

Entradas con la etiqueta ‘Sierra de Elgea’

Domingo, 7 de octubre de 2012

DATOS DE LA RUTA:

 

Cumbre del Udalatx

ACCESO: Alto de Kanpazar (457 m), situado en la N-636, entre la localidad vizcaína de Elorrio y el municipio guipuzcoano de Arrasate/Mondragón.

DESNIVEL POSITIVO: 896 m si se hace la ruta circular.  550 m si se sube y se baja por el mismo camino.

TIEMPO APROXIMADO: 1h 45 min de ascensión.

DISTANCIA: : 8´01 km  si se hace la ruta circular. En caso contrario, 5´6 km.

DIFICULTAD: Media. No existe ninguna dificultad técnica, pero hay que considerar el fuerte desnivel que es preciso sortear en los 2´7 km aproximados de ascensión desde Kanpazar hasta la cima del Udalatx. En cualquier caso, se trata de un itinerario desaconsejable en caso de niebla o con roca mojada.

El Udalatx (nombre oficial de esta cumbre conocida también con el nombre de Udalaitz) es una impresionante pirámide de piedra caliza cuyo característico perfil emerge, solitario y altivo, desde lo más profundo de la sierra de Udala, enclavada dentro de los límites del espectacular y abrupto macizo del Durangaldea.

El ascenso a esta escarpada cumbre de arrogante belleza puede realizarse desde tierras guipuzcoanas o vizcaínas, siendo tres las vías de acceso más habituales a su cima: la que parte del barrio de Udala, en Arrasate (Gipuzkoa); la que arranca del alto de Kanpazar, situado también en tierras gipuzcoanas; y la que asciende desde la localidad vizcaína de Elorrio.  Nosotros, en esta ocasión, hemos optado por acometer la subida al Udalatx desde el alto de Kanpazar, tomando como punto de partida una cantera que mina la parte baja de la montaña.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

Cantera a los pies del Udalatx

Nada más llegar con nuestros vehículos al alto de Kanpazar nos cercioramos inmediatamente de que, a pesar de la amplitud del aparcamiento allí situado, no va a haber suficiente sitio para todos los coches que traemos puesto que son muchos los conductores que han madrugado hoy más que nosotros y se nos han adelantado. Así que, mientras algunos dejan sus vehículos en el parking que se encuentra el punto kilométrico de la N-636 donde se halla situado el alto de Kanpazar, los demás tomamos una desviación a la derecha y nos dirigimos en coche directamente a la cantera que sirve de punto de inicio a la excursión del día de hoy.  Desde allí se pueden contemplar con todo su esplendor los espectaculares, verticales y aparentemente inexpugnables espolones rocosos que conforman las caras norte y este del Udalatx.

Y, una vez reunido el nutrido grupo de Menditxiki que ha acudido a la cita montañera del día de hoy, iniciamos la marcha cruzando la valla que da acceso a la cantera ubicada en las faldas del monte. Un cartel colocado estratégicamente en un pequeño árbol nos indica la dirección que debemos seguir. Y, una vez atravesada la cantera, un nuevo cartel nos informa que debemos tomar un estrecho sendero de tierra situado a nuestra derecha.

Primer cartel

Segundo cartel. Desvío al Udalatx

Ascendiendo

El sendero se interna en un tupido encinar y serpentea, dirección este,describiendo amplios zigzags que pretenden –y no siempre logran– suavizar la empinada pendiente que conduce al Udalatx. Tras salir del bosque descubrimos una ladera de hierba y roca que nos hace pensar que quizás ya ha terminado la parte más dura de la ascensión. Pero no: la pendiente continúa más adelante, aunque ahora se desenvuelve por terreno rocoso, despejado y, en ocasiones, un tanto difuso en el que conviene estar atentos a las marcas de pintura roja para no salirse del sendero.

Nada más llegar a unas rocas de grandes proporciones a cuyos pies se esconde una cueva, una flecha nos indica que es preciso girar a la izquierda, dirección sur. Y, siguiendo la dirección de la flecha, proseguimos ahora nuestro camino faldeando unos metros la ladera del monte para, poco después, encarar de nuevo una vertiginosa subida entre riscos, sin perder de vista en ningún momento las marcas rojas que guían nuestros pasos.

Cueva

Desvío a la izquierda

Tras un alto en el camino para reponer fuerzas y contemplar las espectaculares vistas del valle de Atxondo que nos regala este lugar, continuamos ascendiendo sin tregua hasta desembocar en una campa herbosa a cuya izquierda se levanta un cruz de grandes proporciones y a cuyos pies se alzan las ruinas de la ermita de la Ascensión, lugar que fue –al parecer – morada de eremitas en el pasado. Estamos ya a 1.056 metros de altitud.

Descansando

Vistas

 

 

 

 

 

 

 

 

 Y, mientras algunos de los miembros del grupo deciden esperar en este lugar al grupo que viene algo más rezagado, otros dirigimos nuestros pasos hacia esa cruz, en la cual colocaron una placa el 12 de octubre de 1971 en honor a los montañeros muertos. Un poco tétrico, la verdad,  pero es lo que hay.  No obstante, en las inmediaciones de la cruz nos topamos con una imprevisible plaga de hormigas voladoras que motivan que nuestra estancia en el lugar sea mucho más breve de lo previsto, a pesar de la espectacularidad de las vistas.  

Cruz-mirador

Ruinas de la ermita de la Asunción

Mientras descendemos de la cruz para dirigirnos al punto donde habíamos dejado a los demás, nos cruzamos con unos montañeros que se dirigen también al Udalatx pero siguiendo  el empinado camino que asciende desde Udala, el cual confluye en este punto con el que sube de Kanpazar.

Ahora solo unos pocos metros nos separan de la cima del Udalatx. Para sortearlos tendremos que hacer una trepada por las rocas y superar un corto tramo un tanto aéreo pero desprovisto de dificultad que nos  deposita finalmente en la ansiada cumbre del Udalatx, coronada por una cruz, un bonito buzón y una práctica mesa de orientación… E invadida también por un ejército de hormigas voladoras que nos sale al encuentro.

Primer tramo de la trepada

Cresterío final

No obstante y a pesar de estos molestos insectos, podemos permitirnos el lujo de contemplar la espléndida panorámica que se abre ante nuestros ojos: al Oeste la cresta del Anboto-Alluitz, el Ipizte y el Orisol; al Norte, Intxorta y al sureste la escarpada sierra del Aizkorri. Todo un lujo para la vista.

Foto en la cima

Tras las fotos de rigor, la inmensa mayoría del grupo decide descender a Kanpazar siguiendo el mismo camino por el que habíamos subido, mientras que un escaso grupo, formado por seis disidentes y un niño que va en su mochila portabebés y que no es responsable de nada porque no le hemos pedido su opinión, optamos por regresar a Kanpazar siguiendo otro camino distinto.

Así que descendemos de la cima por la otra vertiente del monte siguiendo un sendero visible que serpentea entre el lapiaz. Pasamos al lado de una cueva, llegamos al portillo de Azpoiti (998 m) y  bordeamos la cima del Erdikoatxa (1.002 m) por su vertiente sur antes de detenernos a comer en una amplia y acogedora explanada de hierba. Estamos en la zona de Pozutxueta.

Cueva 2

Pozutxueta

Lauburu tallado en la roca

Después del almuerzo, aderezado con un buen vino –tal como manda la tradición montañera–, proseguimos nuestro camino y llegamos hasta unas rocas de grandes dimensiones en una de las cuales algún espontáneo que no tenía nada mejor que hacer decidió un buen día grabar un lauburu. Y allí nos sacamos una foto para dejar constancia del hecho.

Siguiendo por el sendero situado a la izquierda de la roca donde está grabado el lauburu llegaríamos al Betsaide, una modesta pero famosa cumbre por ser el punto de unión entre Bizkaia, Araba y Gipuzkoa y por el gran monumento en honor a los montañeros fallecidos que se erige en su cima. Sin embargo, nosotros optamos por ir a la derecha y bajamos por una corta pendiente de hierba que nos deposita en una amplia pista. Continuamos por la derecha de la pista y llegamos así a las faldas del Gongeta o Zolotxa (704 m), que bordeamos por la derecha siguiendo un estrecho sendero marcado con pintura roja, el cual discurre en medio de un espléndido paisaje calizo salpicado por profundas simas, recuerdo de la intensa actividad minera que vivió la zona.

GR-123

El sendero nos deposita en una pista que desciende a la derecha y desde la cual se vislumbra con total claridad, asomando tímidamente entre los árboles, el tejado negro de la ermita de Santa Lucía que corona la cima del monte Artadi (505 m). Cruzamos una valla de alambre por un paso habilitado para ello y llegamos escasos minutos después a una ancha pista forestal. Proseguimos por nuestra derecha y, a partir de este momento nos encontraremos con varios cruces en los cuales tendremos siempre que optar por el vial descendente. Llegamos así sin mayores contratiempos a la GR-123  que viene del Betsaide y proseguimos por la derecha hasta llegar, una media hora después, al alto de Kanpazar,  justo en el  preciso instante en el que algunos de nuestros compañeros de Menditxiki dan también por finalizada la excursión de hoy. A eso se le llama coordinación.

Y ya, todos reunidos de nuevo, nos dirigimos al bar-restaurante situado en el alto de Kanpazar, lugar donde compartimos experiencias, refrescos, una tarta de cumpleaños y una animada charla antes de despedirnos para regresar de nuevo a nuestros respectivos hogares.

PERFIL DE LA MARCHA REALIZADA:

RUTA EN WIKILOC:

Domingo, 19 de diciembre de 2010

Cima del Albiturri/Elgeamendi

DATOS DE LA RUTA:

Acceso: Localidad alavesa de Elgea (627 m ), perteneciente al ayuntamiento de Barrundia. Para llegar allí desde Bilbao tenemos que coger la AP-68 y tomar posteriormente la salida 5 para incorporarnos a la N-622 (autovía de Altube). Después tomamos la A-1 dirección Pamplona/Iruña. Una vez en la A-1, cogemos la salida 364 (Ozaeta/Ozeta) y nos incorporamos a la A-3012. Continuamos por ella hasta Ozaeta/Ozeta, donde nos encontramos con un desvío a la izquierda que nos conduce en 2´5 km a Elgea por la A-4017.

Desnivel positivo: Unos 500 m.

Tiempo aproximado: 3 h (1 h de ascensión al Albiturri/Elgeamendi y 50 min más al Urdingain/Arriurdin).

Dificultad: Fácil.

Las cumbres del Albiturri/Elgeamendi y Urdingain/Arriurdin se encuentran situadas en el extremo más occidental de la sierra de Elgea, cuyo cordal forma parte de la cadena montañosa que configura la gran divisoria de aguas cantábrico-mediterránea, además de marcar los límites territoriales de Araba y Gipuzkoa.

Ascenderemos a estos dos montes de vistas espectaculares desde Elgea (627 m), pequeña localidad alavesa que da nombre a toda la sierra.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO REALIZADO:

Aparcamos nuestros coches junto a las últimas casas de Elgea, un poco más arriba de la plaza Elejalde. Nos calzamos las botas y deliberamos durante unos minutos acerca de la posibilidad de llevar o no los trineos y las palas para la nieve. Desde Elgea no se divisa mucha nieve en los montes circundantes pero, como los niños a veces son insistentes hasta el aburrimiento, al final cedemos un poco y decidimos acarrear toda la paraferlalia que rodea a un acto montañero en el que está prevista la posible presencia de nieve. Y menos mal que les hicimos caso a los niños, porque si no igual nos acaban utilizando a nosotros de trineos para deslizarse por las laderas que después encontrarían a su paso.

Una vez preparados, cogemos una calle asfaltada que gira a la izquierda y desciende hasta un arroyo. Nada más cruzarlo por un puente, la pista comienza a ascender y, al llegar a la altura de un caserío, describe un fuerte giro a la derecha para dar paso a una pista de tierra.

En Elgea

Calle que cogemos

Poco después nos encontramos con un paso canadiense y, tras él, una bifurcación. Cogemos el vial de la izquierda y comenzamos a caminar ahora por una pista cementada cubierta de nieve que asciende entre plantaciones de pinos y recios y desnudos robledales.

Paso canadiense y desviación a la izquierda

Ascendiendo por la pista

Continuamos por la pista sin desviarnos en ningún momento hasta llegar a la parte alta, a unos 880 m de altitud. En este punto abandonamos la pista de cemento por la que caminamos, la cual conduce a la antena instalada en la cumbre del Urdingain/Arriurdin, y tomamos una pista de tierra que asciende a la izquierda, la cual no cuenta con señalización alguna. Lo que sí tiene es una pendiente cubierta de nieve lo suficientemente atractiva como para que los niños aprovechen las circunstancias y hagan uso de palas y trineos. Estamos ya a tan sólo cinco minutos de la cima del Albiturri.

Desviación

Encima del trineo

Jugando

Tras varias bajadas, derrapes y alguna que otra inevitable y no traumática caída, decidimos continuar por la pista, la cual asciende ligeramente bordeando la base de la cumbre. Tomamos después un estrecho sendero situado a la derecha de la pista y subimos por él para posteriormente girar a la derecha y continuar dirección norte, dirigiendo nuestros pasos hacia el visible vértice geodésico que corona la cumbre del Albiturri, también conocido  con el nombre de Elgeamendi, monte incluido en el catálogo de cimas centenarias de Euskal Herria.

Desvío

Hacia el Elgeamendi

Un poste de madera clavado en el suelo en el que se puede leer “Urkitza”, un viejo buzón oxidado del UD Aretxabaleta de la década de los 60, otro buzón en mejor estado puesto allí por el CM Gasteiz en 2003 y una cinta multicolor que une el vértice geodésico con el segundo buzón son los ornamentos que nos encontramos al llegar a la cima. Eso y unas espectaculares vistas panorámicas de las tres principales cimas de Euskal Herria: enfrente de nosotros, la grandiosidad del Gorbeia y el agreste perfil rocoso del Anboto; y, a nuestras espaldas, el impresionante macizo del Aizkorri, precedido este último de la interminable y cansina hilera de molinos de viento que era preciso sortear en la última edición de los Hiru Haundiak para alcanzar las campas de Urbia y situarse a los pies del Aizkorri. Aprovecho la ocasión para recomendar a todo aquel que esté interesado en participar en esta dura travesía de 100 km que suba al Albiturri para llenar sus ojos y su corazón de esta panorámica infinita.

En la cima del Albiturri/Elgeamendi

Unas fotos, un tentempié de media media mañana… y continuamos adelante. Es pronto todavía, así que decidimos dirigirnos a la cumbre del Urdingain/Arriurdin, situada a unos 50 minutos de allí. Para ello seguimos caminando por el cordal cimero dirección norte y bajamos hasta la pista cementada que habíamos abandonado con anterioridad. Allí se produce otra nueva parada táctica. Pero no para comer sino porque los niños encuentran de nuevo un lugar apropiado para hacer uso de palas y trineos.

Divirtiéndose...

... en la nieve

Tras disfrutar un buen rato de la nieve, decidimos proseguir la marcha en dirección al Urdingain/Arriurdin, condenado no a portar una cruz –como el Gorbeia– sino a soportar estoicamente en su cima la extraña presencia de un enorme repetidor de comunicaciones que afea notablemente el entorno.

Continuamos caminando, pues, por la pista de hormigón hasta que nos encontramos con un sendero de tierra a nuestra izquierda, situado a los pies de la gigantesca antena a la que hemos hecho mención. La pendiente ante la que nos encontramos ahora fue también de obligada ascensión durante la edición de este año de los Hiru Haundiak y es casi seguro que a más de uno, al contemplarla aquel día desde abajo después de una noche sin dormir, casi 70 km en las piernas y cerca de 3.000 m de desnivel positivo a sus espaldas,  le pareció un 4.000 por lo menos. Y no lo digo por decir. Lo digo porque lo viví en mis propias carnes. Pero ahora son otras las circunstancias y esta pronunciada cuesta no deja de ser una empinada y corta ladera que se asciende sin ninguna dificultad y sin apenas esfuerzo. Es cuestión de perspectiva. Como todo en la vida.

Buzón del Arriurdin/Urdingain

Un pequeño buzón con forma de seta nos recibe en la cima del Urdingain. Un pequeño buzón que emerge diminuto, frágil y casi invisible a la sombra de la gran antena situada en la cumbre.

Buscamos un lugar un poco resguardado donde poder sentarnos a comer tranquilamente. Y lo encontramos, naturalmente. Y menudas vistas: las brillantes aguas del embalse de Ullibarri-Gamboa contrastan con las cimas nevadas de algunas de las principales cumbres vascas. Todo un lujo. Eso sí: para disfrutar de semejante panorama es preciso dar la espalda al repetidor y al gigantesco parque eólico situado detrás de él. Es lo que tiene la civilización. Que a veces llega hasta el monte y lo estropea todo a su paso.

Comiendo en el Arriurdin/Urdingain

Y tras finiquitar casi todas las viandas que llevábamos a cuestas, emprendemos el camino de regreso a Elgea, adonde llegamos después de detenernos en varias ocasiones para disfrutar con los trineos de este soleado y nevado domingo que nos ha regalado el mes de diciembre.