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Domingo, 2 de octubre de 2011

DATOS DE LA RUTA:

Buzón del Aizkorri

ACCESO: Zumarraundi o Plataforma de los Petroleros (940 m.), en Zalduondo (Araba). Para llegar a este lugar hay que dirigirse a la localidad alavesa de Zalduendo / Zalduondo y coger una carretera mal asfaltada situada detrás del templo parroquial de San Saturnino de Tolosa, del siglo XVI, la cual conduce, tras recorrer unos 6 kilómetros, a una amplia plataforma en la que hace años hubo sondeos petrolíferos y que hoy en día se encuentra habilitada como aparcamiento improvisado .

DESNIVEL POSITIVO: 871 m.

DISTANCIA: 10´2 km.

TIEMPO APROXIMADO: 3 h 15´ (1h 45´de ascensión).

DIFICULTAD: Media.

El macizo del Aizkorri es un impresionante cresterío rocoso que emerge altivo desde lo más profundo de los valles guipuzcoanos y reúne en su haber todos los montes de la provincia de más de 1.500 metros. De entre ellos destaca el Atxuri (1.551 m), que ostenta el incuestionable honor de ser la cumbre más elevada de toda la Comunidad Autónoma Vasca. No obstante, esto no ha sido óbice alguno para que el Aizkorri, con sus 1.528 m, continúe siendo la cumbre más popular, conocida y emblemática de esta sierra que lleva su nombre, la cual fue declarada Parque Natural en 2006.

Muchos son los puntos de acceso para alcanzar esta espectacular cima caliza, bien desde territorio guipuzcoano (Santuario de Aránzazu, Otzaurte, Zegama…) o bien desde tierras alavesas (Araia, Zalduondo…). Nosotros, en esta ocasión, hemos optado por acercarnos hasta esta prestigiosa cumbre guipuzcoana partiendo de uno de sus puntos más accesibles y concurridos: la conocida como plataforma de los Petroleros, situada a escasos seis kilómetros de la localidad alavesa de Zalduondo.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO  REALIZADO:

En Zumarraundi

Dejamos los coches aparcados en Zumarraundi (940 m), lugar también conocido como Plataforma de los Petroleros porque en él se realizaron hace años unas prospecciones petrolíferas. Varios tubos y unas placas de cemento dan fe de las perforaciones que se llevaron a cabo en esta amplia explanada, hoy en día habilitada como parking.

Una vez preparados, iniciamos la marcha tomando una senda bien visible situada al final del aparcamiento, al inicio de la cual nos encontramos con un poste de madera que nos indica que San Adrián se encuentra a 3´6 km siguiendo la PR-A 12 y el Aratz a 5´6 km.

Ascendemos por la senda, que se adentra en un magnífico hayedo y sortea impresionantes simas antes de salir al encuentro de la calzada de San Adrián, un legendario camino que unía la meseta de Castilla con la costa cantábrica y con Europa y por la que transitaron en el pasado reyes, ejércitos enteros, comerciantes y multitud de peregrinos que dirigían sus pasos hacia Santiago de Compostela. Antes de llegar a ella nos encontramos con un par de bifurcaciones que no deben llevarnos a dudar ya que todas ellas confluyen en este mismo punto. Allí nos encontramos con un pivote amarillo del Camino de Santiago y, poco después, con una nueva señal de madera que nos informa que San Adrián se encuentra a 3´1 km. siguiendo la GR-65 2 y el Aratz a 5´1 km.

Caminando entre hayas

Calzada medieval

Cruce de Portugain

Continuamos ascendiendo y unos metros después llegamos al cruce de Portugain, donde nos encontramos con una nueva señal amarilla del Camino de Santiago. Justo enfrente de la citada señal hay un desvío a la derecha que al Aratz. No obstante, nosotros obviamos esta desviación y continuamos de frente.

El camino, cubierto de hojas de árbol caídas y atravesado por enormes raíces, nos deposita en un nuevo cruce. Un poste de madera nos indica que nos encontramos en el término de Peazuloeta. Si cogiéramos aquí el sendero de la derecha llegaríamos al legendario túnel de San Adrián, punto de unión entre los espectaculares valles guipuzcoanos y la inmensa Llanada Alavesa. No obstante, nosotros decidimos tomar el sendero de la izquierda. Poco después, tras superar un corto pero fuerte repecho, llegamos a una especie de alto. Allí, en un poste de madera incrustado en el suelo, podemos leer Linategieta. A la derecha, oculto entre hayas, se encuentra el pico Liñategieta, de 1.197 m, al que ya tuvimos oportunidad de ascender en alguna otra ocasión.

Linategieta

Una vez llegados a este punto nos encontramos con dos caminos: el de la izquierda conduce al Askiola (1.204 m), al Burgalaitz (1.283 m) y al Milpiripil o Pin Pil (1.279 m), entre otros montes, mientras que el de la derecha, que es el que tomamos nosotros, tiene como destino el Aizkorri.

Acercándonos a la cima

Continuamos caminando sin perder de vista ni un solo instante las marcas rojas que nos permiten no perdernos por este sendero que serpentea en medio de la inmensidad del hayedo. Atravesamos después una zona pedregosa que discurre por terreno despejado y desde la cual se divisan las campas de Urbia, una extensa planicie verde salpicada de árboles y pequeñas bordas pastoriles y envuelta por impresionantes paisajes de roca kárstica. Poco a poco la pendiente se va haciendo cada vez más pronunciada hasta que salimos definitivamente del hayedo, lo que nos permite contemplar ya a los lejos, con total claridad, la cumbre del Aizkorri.

Y hacia allí nos dirigimos sorteando el terreno kárstico, hasta que logramos alcanzar la ermita del Santo Cristo y el refugio libre de montaña que, construido en 1934, es el más antiguo de todo el País Vasco.  Sólo unos metros nos separan de la cima del Aizkorri, con su característico buzón en forma de hacha, la cruz erigida en medio de las piedras y unas impresionantes vistas por los cuatro costados.

En la cima del Aizkorri

Tras hollar la cumbre del Aizkorri, en lugar de emprender el regreso hacia Zumarraundi siguiendo el mismo camino por el que habíamos venido, decidimos variar nuestro recorrido y conocer otros de los muchos hermosos rincones que rodean estos parajes cargados de legendarias historias que se pierden en el tiempo. Así que, tras descender del Aizkorri y atravesar de nuevo la pedregosa senda que conduce a su cima, llegamos hasta la base del Aiztontor Altuna (1.454 m). Allí, en lugar de continuar hacia la derecha, cogemos el sendero de la izquierda, que desciende en dirección al túnel de San Adrián bordeando una muralla rocosa que queda a nuestra derecha. Se trata de un camino alternativo a la conocida como “cuesta del Calvario”, la cual conduce también a las inmediaciones de este legendario túnel. Un camino que, al parecer, se ha popularizado mucho últimamente debido a que parte del recorrido de la mundialmente famosa Maratón Alpina Zegama-Aizkorri discurre por estos senderos de ensueño en los que se alterna el hayedo con los prados.

Desvío a la izquierda

Descendiendo

Después de un vertiginoso descenso que nos hace perder altura rápidamente, detenemos momentáneamente nuestros pasos para descansar a la orilla del camino, en una pequeña explanada rodeada de hayas que nos sirve de improvisado refugio para guarecernos del sol y degustar todas las viandas que llevamos en la mochila.

Túnel de San Adrián

Tras este descanso, continuamos descendiendo hasta enlazar con una pista que nos conduce hasta uno de los lugares más conocidos y espectaculares de toda la geografía vasca: el paso de San Adrián, cuyo verdadero nombre es, al parecer, paso de Lizarrate. Se trata de una cueva horadada en la roca por la que han transitado durante siglos todo tipo de viajeros, desde reyes a bandoleros, y que todavía conserva en su interior una ermita y restos de la calzada que servía de puente de comunicación entre Álava y Guipúzcoa y, por tanto, entre Castilla y Europa.

Tras atravesar este conocido túnel, continuamos por la izquierda, siguiendo la calzada medieval, y proseguimos por un camino serpenteante que se interna en el hayedo y que nos acaba depositando pocos kilómetros después en el cruce de Portugain. Sólo nos resta descender aproximadamente un kilómetro más para llegar de nuevo al sondeo de Urkilla, punto de inicio de la excursión.